El diplodocus de la Ciutadella y otras historias de la Barcelona secreta

Xavi Casinos presenta el segundo volumen del libro que recoge elementos desconocidos de la ciudad

Escenas pornográficas en las celdas del castillo de Montjuic dibujadas por presos durante la Guerra Civil. Los diecisiete kilómetros de archivos notariales que hay en el subsuelo del Raval. La calavera real bajo el puente de la Carrer del Bisbe. Las casas de colores y los jardines del pasaje de Tubella en Las Corts. El trozo de muralla que es una pared del parking de la Rambla. La columna de la vergüenza de la Plaça del Rei, sobre la cual los condenados eran escarnecidos y quizás ejecutados. Así, hasta sesenta historias de una ciudad llena de historias que vale la pena descubrir, redescubrir, investigar y, sobre todo, explicar y divulgar para todos los que quieran enriquecer sus conocimientos de la ciudad. Es el libro Barcelona secreta, volumen II, de Xavi Casinos, que publica la editorial Viena y que este miércoles se presentó en el Colegio de Periodistas.

Casinos explica que ya tiene material suficiente para llenar dos volúmenes más de estos relatos de investigación y de descubrimiento que publica periódicamente en La Vanguardia con el mismo nombre que el libro. ¿Dónde encuentra el periodista estas historias, estos rincones, estos rastros del pasado que sobreviven imprimidos en la piedra o dentro de iglesias o contenidos en objetos olvidados como las jardineras de Palau Moja que en realidad son viejas bañeras del marqués de Comillas? Pues las encuentra a las carpetas y los recortes que lleva guardando toda la vida. Y también a los libros, diarios y revistas que encuentra en sus incursiones al Mercat de Sant Antoni. Y sobre todo, estas historias las encuentra afinando y afilando la curiosidad y la observación. Como, por ejemplo, el día que quiso subir a lo alto del Arc de Triomf porque su padre le había explicado una pelea infantil cerca de la azotea.

Casinos ha visitado todos los lugares que aparecen al libro y la gran mayoría de fotografías son suyas. La excepción son algunos lugares donde fotografiar no está permitido. En este sentido, una de las historias más fascinantes es la de la maqueta del diplodocus que tenía que convivir con el mítico mamut del parque de la Ciutadella y que no llegó a ser construido: “La Barcelona oculta, la Barcelona que pasa desapercibida, la Barcelona ignorada”.

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