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Más de 2.100 embarazadas sufren violencia

Una encuesta en los CAP intenta detectar situaciones de riesgo durante la gestación

Al menos el 2,5% de las embarazadas sufren algún tipo de violencia física o psicológica procedente de su pareja. El dato se extrae de las declaraciones de las mismas mujeres al responder a un pequeño cuestionario (el PVS por las siglas en inglés) con tres preguntas directas de respuesta binaria que desde hace dos años los CAP catalanes tienen que hacer al colectivo para detectar situaciones de riesgo. La cifra no es una fotografía exacta de la problemática y menos con la pandemia de por el medio, que ha obligado a entrevistar muchas mujeres a través del teléfono o por videoconferencia, sin que quizás tuvieran un espacio bastante íntimo, sin su compañero al lado, para sentirse libres a la hora de contestar, matiza la responsable del programa ASSIR (Atención Salud Sexual y Reproductiva) de Catalunya, Cristina Martínez Bueno, que constata que se han detectado más casos de maltrato que el año pasado. "Hay más alta prevalencia de violencia machista que de diabetes estacional, porque no todas las agresiones se acaban detectando", afirma.

Con el protocolo, todas las embarazadas tienen que pasar el formulario, pero este año, por varios motivos, solo lo han respondido tres cuartas partes de las 44.743 atendidas en los ambulatorios. De estas, 2.135 han respondido afirmativamente a alguna de las preguntas sobre si en el último año habían sido pegadas, maltratadas o amenazadas por alguna de sus ex parejas o, por el contrario, han respondido negativamente a si se sienten seguras con la actual relación de pareja.

Tres agresiones sexuales a la semana durante el confinamiento

A partir de aquí, explica la responsable, los profesionales de primaria pasan el caso a las trabajadoras sociales, que tienen que hacer un seguimiento para analizar "el grado de riesgo" de la mujer para dirigir directamente el caso a los Mossos d'Esquadra o trabajar en "el acompañamiento para empoderarla y en el apoyo psicológico", explica Martínez Bueno.

El embarazo puede ser en algunos casos "el desencadenante" de la violencia, porque el agresor se aprovecha de la "vulnerabilidad de la mujer", pero también se ha detectado que precisamente durante el periodo de gestación se paran las agresiones, porque el hombre pasa a ver a la mujer como el recipiente que cuida de su criatura, pero después del parto la violencia continúa e incluso se acentúa. "Te estás engordando mucho", "Cada día estás más fea" o "Te estás volviendo insoportable" son algunas de las frases que las mujeres explican que reciben de sus parejas.

Martínez Bueno admite que los datos de los PVS son una parte del gran problema de violencia en el embarazo y se refiere al hecho que hay estudios que estiman que hasta el 7,7% de estas mujeres son víctimas de agresiones en casa. El cuestionario se hace, en principio, sin la presencia de la pareja, pero a veces a las mujeres les cuesta sincerarse a la primera porque "necesitan tiempo" y no informan de la violencia hasta que llevan unas cuantas visitas con su comadrona de referencia, la profesional que más las visitará durante el embarazo. Además, las expertas advierten que no siempre son conscientes de que sufren violencia si no es física.

El confinamiento esconde la violencia contra las mujeres

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