Las empresas se apropian del vacío de educación menstrual en el aula

Compañías envían kits a los centros educativos aprovechando que no hay ningún plan para las alumnas

Parece que poco a poco molesta menos que se hable de ello, pero la regla aún arrastra tabúes, mitos que no terminan de desaparecer y que imposibilitan que esta experiencia que cada mes vive, vivirá o ha vivido la mitad de la población se normalice en los ámbitos doméstico, educativo y médico. En las escuelas no hay planes regulados que tengan en cuenta la educación menstrual y en el mundo sanitario aún es un tema tratado con una visión meramente reproductiva. Desde el departamento de Educación reconocen que no tienen ningún plan específico sobre este tema y dicen que este tipo de formación está incluida "dentro de las competencias de conocimiento del medio, donde se habla de reproducción, sexualidad y salud".

La concepción exclusivamente fisiológica de la menstruación y la falta de voluntad para modernizar los programas educativos y sanitarios han llevado a algunos equipos docentes a apostar por alternativas diversas, y a que algunas empresas saquen provecho. Es el caso del programa Acerca de ti, desarrollado por diferentes marcas de productos de higiene menstrual, como Evax, Ausonia y Tampax, que ofrecen material didáctico a las escuelas para explicar los "cambios físicos y emocionales de la adolescencia". Esta iniciativa pone a disposición del profesorado vídeos, guías y un kit de muestras de las marcas para dar a las alumnas. También contiene información para las madres -no familias-, y otra guía para los chicos.

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Se trata de un material impersonal, y puede que no se adapte a las necesidades de los centros. "Nos llegaron estos kits y lo que hemos acabado haciendo ha sido guardar los productos en el armario para cuando alguna de las alumnas tenga una emergencia", explica Imma Arquillo, profesora de sexto de la Escuela Les Planes. En este centro de La Llagosta recibieron el kit del programa Acerca de ti, pero Arquillo reconoce que con 11 o 12 años aún da vergüenza hablar de la regla en clase y no han proyectado los vídeos que incluye.

Esto no preocupa a la administración. Fuentes del departamento de Educación niegan que haya alguna incompatibilidad en estas prácticas de la industria y aseguran que "estas empresas lo único que quieren es vender sus productos".

En cambio, este vacío en el sistema educativo, del cual saca provecho la industria, sí preocupa a los profesionales que trabajan para tratar la menstruación de forma global e inclusiva. "Todo lo que tiene que ver con la menstruación se enseña de manera aséptica y desde una perspectiva heteronormativa. No me extraña que acabe siendo la industria la que se ocupe de parte de esta formación con fines comerciales", lamenta Erika Irusta, pedagoga especializada en exploración del cuerpo y experiencias menstruales. "El sistema educativo ha dejado de educar, ya no potencia el pensamiento crítico y, como vivimos en un sistema misógino, no tenemos otro remedio que buscar vías alternativas de formación", opina. De hecho, en 2015, Irusta creó la primera escuela en línea del mundo en la que se ofrece la oportunidad de compartir y aprender en torno al ciclo menstrual. Soy1Soy4 es una comunidad virtual en la que las alumnas se informan, aprenden y comentan experiencias y reciben contenidos didácticos menstruales.

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La importancia de hablar

"En el aula a menudo se asocia la menstruación sólo con la reproducción y la maternidad y en muchas familias aún se vive hacerse mujer como un proceso traumático", explica la psicóloga y terapeuta Lola Hernández. Es por ello que se aconseja que se faciliten espacios para hablar de ello en los centros educativos y en casa. "Es importante hacer preguntas, dar respuestas, acompañar y ayudar a entender que la menstruación es un proceso saludable", afirma.

Más allá de la escuela, la educación menstrual también juega un papel fundamental en el campo médico. La falta de debate y el desconocimiento de los procesos menstruales a menudo se traduce en diagnósticos equivocados. Es el caso de la endometriosis, una enfermedad que durante años se ha confundido con los fuertes dolores causados por la regla y que aún hoy cuesta diagnosticar. "Si esta enfermedad la sufrieran los hombres se habría investigado más. Tenemos interiorizado que tenemos que sufrir y socialmente está mal visto que nos quejemos", asegura Cristina Gurruchaga, presidenta de la Asociación de Afectadas de Endometriosis de Cataluña, Endocat.

"No interesa que estemos conectadas con nuestro ciclo menstrual; es una estrategia patriarcal más", dice Hernández. Impulsora del movimiento de cultura menstrual La Caravana Roja, lamenta que el sistema educativo y sanitario no cuestione el aspecto cultural, social y político de la menstruación. Es por ello que esta entidad organiza charlas y talleres en las escuelas para que haya debate, asertividad, empatía y comunicación no violenta entre hombres y mujeres.

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