“Si tus hijos están amenazados, no eres una activista, eres madre, los proteges”

Entrevista a Nina Gualinga, ecuatoriana activista de Mujeres Amazónicas

De madre indígena ecuatoriana y padre sueco, Nina Gualinga vive con los pies en Suecia y el corazón en la selva. El covid-19 ha afectado también a las comunidades indígenas –no se preveían todavía sus efectos devastadores cuando Gualinga impartió en Barcelona una conferencia en el  Institut d'Aquitectura Avançada de Catalunya (IAAC) semanas antes de que la OMS declarara la pandemia mundial–. El coronavirus, sin embargo, ha supuesto el adiós a los más ancianos de la selva, se está perdiendo su sabiduría ancestral, unos conocimientos que la joven reivindica para un futuro más respetuoso con el medio.

¿Qué peligros asolan la selva?

El gran peligro es el consumismo del mundo entero: la explotación petrolera y minera, la comida, la ganadería, la deforestación por las carreteras… ¡Hay tantas amenazas! Y para los pueblos indígenas no solo son amenazas físicas en los territorios, sino también por sistemas de educación colonialistas. Esta sociedad siempre nos dice que hay algo mucho mejor que los conocimientos ancestrales. Esta sociedad busca el desarrollo, pero ¿qué es realmente desarrollo? ¿Es seguir destruyendo? ¿O cambiar la forma de vida por algo más armónico?

Formas parte de Mujeres Amazónicas, que trabaja en defensa del Amazonas, los pueblos indígenas y la igualdad de género. ¿Qué aportan las mujeres a la lucha?

En el Amazonas, como en la sociedad, muchas mujeres son las que cuidan a los hijos y guardan las semillas de las plantas. Sus aportaciones son muy importantes. Experimentan una violencia dirigida solo a las mujeres, ya sea violencia intrafamiliar o por parte de las industrias extractivas, la violencia del gobierno o la discriminación. Durante mucho tiempo las mujeres nos hemos sentido impotentes ante todo lo que pasaba. Pero últimamente estamos diciendo basta, decimos que nuestras voces serán escuchadas, nuestras opiniones valoradas, nuestras decisiones ahora se respetarán. Hemos cogido un liderazgo muy fuerte. Hay mucha motivación, convicción y fuerza. Las admiro mucho, porque muchas de ellas se enfrentan a cosas muy duras y, aun así, siguen firmes. Esto me inspira.

Las Mujeres Amazónicas se enfrentan a violencias, como por ejemplo violencias sexuales y amenazas de muerte.

Sí. Esto pasa en las zonas petroleras de todo el mundo, no solo en el Amazonas. La violencia sexual es un arma que se utiliza para acallar a las mujeres, para inmovilizar a la sociedad. Y no lo puedes denunciar en ninguna parte. Nadie se hace responsable. Es difícil que se lo tomen seriamente y que se abra una investigación. No hay seguimiento. Y no hay tampoco un sistema de seguridad para que esto no pase. Se trata de un tema difícil de destapar y de tratar.

Dices que nuestro mundo no podría subsistir sin la selva y los pueblos indígenas.

Los bosques son el muro que está sosteniendo el mundo. Obviamente tenemos que cuidar este muro y a los que lo están sosteniendo, que somos los pueblos indígenas. Lo hemos hecho durando miles de años. Con todo, nuestras voces y reclamos han sido invisibilizados. Es completamente contradictorio, porque globalmente estamos buscando soluciones al cambio climático y no hacemos caso ni escuchamos a los científicos ni a los pueblos indígenas que tienen conocimientos de hace miles de años.

¿Cuáles son las recetas de los pueblos indígenas contra el calentamiento global?

Necesitamos un cambio de sistema, de la matriz energética. Tenemos que dejar los combustibles fósiles bajo tierra. No es un reto fácil, pero si no lo hacemos, las consecuencias que vivirán nuestros hijos y nuestros nietos serán horrorosas. A veces para cambiar las cosas se tiene que pasar por instantes difíciles y hoy es este momento. Los que tienen la responsabilidad de cambiar todo esto son los políticos, los gobiernos, la gente que está en el poder. Cuanto más poder tienes, mayor es tu responsabilidad. Es muy injusto que todo el rato los gobiernos y las empresas digan que las personas tienen que hacer los cambios.

¿Cómo es tu lucha?

A varios niveles: con los movimientos indígenas y en el territorio, pero también en este lado del mundo, hablar de estos temas me apasiona. Tengo momentos en los que dudo si podré cambiar algo con esto que estoy haciendo o si estoy perdiendo el tiempo. Pero ahora soy madre. No me puedo permitir el lujo de sentarme y no hacer nada. A veces me han definido como activista o ecofeminista, pero son etiquetas ajenas a mí. Mi lucha es muy personal. Lo hago porque me afecta mucho a mí, a mi familia, a los lugares que quiero y que considero mi casa y a mi hijo. Digo que soy defensora porque defiendo mi casa, a mi familia. Si tus hijos están amenazados, no eres una activista, eres madre, los proteges.

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