Tener un nombre de origen árabe te puede cerrar la puerta de un 60% de los pisos de alquiler en Barcelona

Los inmigrantes tienen más dificultades de acceso sobre todo a las viviendas más baratas, según el Ayuntamiento

¿Llamarse Ibrahim, Salma, Joan o Maria puede influir en las oportunidades de alquilar un piso en Barcelona? Un estudio impulsado por el Ayuntamiento sobre una muestra de 500 anuncios de viviendas en alquiler en la ciudad concluye que sí. Según la búsqueda, las personas con un nombre de origen árabe que se interesan por alquilar un piso tienen menos respuestas, y las que acaban recibiendo son por pisos más caros que las personas con un nombre autóctono. En concreto, solo un 37,8% de las solicitudes árabes obtuvieron respuesta, frente al 56,6% de solicitudes autóctonas. "Los nombres pueden abrir o cerrar las puertas de un hogar", concluye la autora del estudio, Ariadna Fitó, que explica que los resultados de la búsqueda son solo el principio de "una larga carrera de obstáculos" que vivirán las personas de origen árabe hasta conseguir firmar un contrato de alquiler.

"Son resultados muy preocupantes", apuntaba el regidor de Derechos, Marc Serra. El consistorio ya hace tiempo que intenta aplicar, de manera casi pionera en el Estado, uno de los puntos de la ley de acceso a la vivienda que permiten sancionar las discriminaciones. El primer expediente que han cerrado ha acabado con una sanción para el portal Idealista y el propietario de un piso que anunciaba un alquiler "exclusivamente para españoles". Ahora la Unidad de Disciplina de Vivienda de la Oficina para la No Discriminación investiga otro caso de una pareja extranjera que fueron a visitar un piso pero que después les dijeron que ya estaba alquilado. Un amigo suyo, autóctono, llamó al propietario poco después y le contestaron que el piso continuaba al mercado. "Es una dinámica generalizada", dice Serra.

La unidad tiene cuatro procedimientos más sobre la mesa que le han llegado después de denuncias de ciudadanos. Otro de los casos es por una discriminación de carácter racista, dos por personas con discapacidad que se encontraron con problemas a la hora de acceder a un piso y una última por una discriminación de origen LGTBIfóbico. Ahora los técnicos evaluarán la respuesta en cada uno de los procedimientos. En cambio, los casos revelados por el estudio se han generado de manera ficticia y, por lo tanto, el consistorio no tiene intención de sancionarlos. Sí que lo aprovechará, sin embargo, para presentar los resultados de la búsqueda a las entidades que representan a propietarios de viviendas y a las inmobiliarias para insistir en la necesidad de formación entre sus miembros y trabajadores.

La realidad supera la ficción

La búsqueda se ha hecho a partir de varios modelos de texto redactados por los miembros del estudio y enviados de manera aleatoria a 500 anuncios de viviendas en alquiler de Barcelona. A cada anuncio se han mandado dos solicitudes, una encabezada por un nombre de origen árabe y otra por uno nombre autóctono (los textos no eran calcados para no despertar sospechas entre los receptores). Inicialmente, sin embargo, la idea era que fueran personas reales las que hicieran llegar su propio texto. "Nos dimos cuenta de que la realidad superaba la ficción, porque las mismas personas ya asumían que serían discriminadas. Por ejemplo, una mujer escribió «soy una mujer marroquí » y cuando le preguntamos por qué ponía esta información nos dijo que era «para no hacerse ilusiones »", ha explicado Fitó.

La intención inicial de los técnicos que han hecho la búsqueda también era centrarse en pisos de alquiler de menos de mil euros, pero, según Fitó, tuvieron que subir el listón para poder tener una muestra más real de casos y para no limitarla a zonas concretas de la ciudad. Aún así, el estudio también demuestra que hay discriminación en el precio del alquiler al que acaban accediendo las personas de origen árabe. Estos ciudadanos obtuvieron menos respuestas que los que tenían un nombre autóctono y las que recibieron eran para pisos 108 euros al mes más caros, de media, que las que recibían las personas con un nombre autóctono.

El estudio tenía una segunda parte en la que se ha intentado averiguar si a la hora de tener una oportunidad para acceder a un piso de alquiler también influía la orientación sexual de los candidatos. La búsqueda se ha hecho también entre 500 anuncios, a los cuales se ha mandado un millar de solicitudes, igual que en la muestra de perfil étnico. Según Fitó, sin embargo, los resultados han sido más heterogéneos y, a pesar de que muestran una "tendencia" a la discriminación, no son lo suficientemente concluyentes para afirmar categóricamente que esta discriminación se produzca. 

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