El 70% de la población expresa reticencia a vacunarse

El género, el miedo y la confianza institucional condicionan

JORDI MUÑOZ
JORDI MUÑOZ Professor de ciència política a la Universitat de Barcelona

Los equipos que han trabajado estos meses en las vacunas contra el coronavirus han conseguido desarrollar en un tiempo récord unas vacunas innovadoras y que parece que tendrán unos niveles muy elevados de efectividad y seguridad. Ahora bien, este éxito científico depende todavía de otro factor: que la gente, efectivamente, se vacune. Y esto plantea un importante reto social. Uno de los principales enemigos de una alta inmunización de la población es el rechazo social a las vacunas.

En el caso del covid-19 hará falta la cooperación casi universal de la población que se tenga que vacunar para volver a la normalidad social y sanitaria. Paradójicamente, la velocidad y la capacidad de innovación con la que han trabajado los equipos científicos puede favorecer el escepticismo y el miedo a la vacuna. Desgraciadamente, los datos que hemos recogido en la Universitat de Barcelona con el apoyo del Observatorio Social de La Caixa lo confirman. El porcentaje de población que declara estar dispuesta a ponerse la vacuna tan pronto como esté disponible es, escasamente, de un 30%. Por el contrario, hay un 14% que asegura que no se la pondrá y un 56% que dice que se esperará un tiempo. El retraso también impedirá que se levanten las restricciones.

Por eso, más allá de los porcentajes, hay que entender qué favorece la reticencia, de forma que las autoridades sanitarias puedan planificar las políticas de información y de incentivación adecuadas. Los factores determinantes en la disposición a vacunarse tienen que ver con la percepción de riesgos, tanto de la vacuna como de la misma enfermedad. La probabilidad de estar dispuesto a vacunarse es sustancialmente más alta entre las personas que expresan miedo a la pandemia (+23,5 puntos porcentuales), las personas más mayores de 65 años (+8,2 puntos), las que creen que tienen una probabilidad elevada de desarrollar una versión grave del covid (+6 puntos) y las que piensan que las medidas actuales son insuficientes (+6,6 puntos).

La confianza en las instituciones también es un factor importante. La desconfianza en las autoridades reduce hasta 5,6 puntos la disposición a vacunarse, y la confianza en Pedro Sánchez la puede hacer crecer hasta 15 puntos. Por el contrario, el pesimismo sobre la evolución de la pandemia está relacionado con una disposición menor a vacunarse (-15,8 puntos).

Llama mucho la atención que las mujeres expresan una predisposición 15 puntos más baja a vacunarse pronto, después de tener en cuenta los otros factores. Esto podría estar relacionado con una mayor aversión al riesgo por parte de las mujeres, o con el hecho que la mortalidad por covid-19 ha sido hasta ahora mucho más alta entre los hombres. Curiosamente, no hay diferencias significativas por nivel de estudios.

El reto, en todo caso, es muy grande. Generar confianza en la vacuna y en las autoridades sanitarias y a la vez evitar que la población pierda el miedo al virus serán, posiblemente, los factores determinantes del éxito de la campaña de vacunación.

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