Dejar de llevar al hijo a la guardería por problemas económicos

Familias de un centro de Barcelona se movilizan para garantizar que nadie quede fuera del sistema público

No hace ni dos meses que ha empezado el curso escolar pero en algunos centros ya ha quedado más que patente la afectación de la crisis del covid en las economías familiares. En la guardería municipal El Fil, en el barri de Sants de Barcelona, hay una familia que ya no está llevando a su hijo para no seguir acumulando cuotas impagadas y que sufre por si esto hace correr la lista de espera y pierde la plaza. Desde la asociación de familias del centro, conscientes de que la suya no será una situación excepcional y de que la crisis ha hecho perder los ingresos a otras muchas personas, han puesto en marcha una campaña de movilización para pedir cambios. Exigen que se agilicen los criterios para reducir la cuota a quien lo está pasando mal y que se garantice que nadie pierde la plaza por motivos económicos.

Entienden que la tarificación social que implantó el gobierno de Ada Colau el mandato pasado a las guarderías tendría que ser lo suficientemente ágil como para tener en cuenta situaciones sobrevenidas y no tener como único criterio la declaración de renta del año anterior. Un mecanismo ya previsto, según ha defendido la comisionada de Educación de Barcelona, Maria Truñó, que remarca que el sistema tiene una cláusula para atender urgencias y que, de hecho, en estos primeros dos meses ya han recibido 25 peticiones de reducción de la cuota, cuando en todo el curso pasado atendieron 15 –a pesar de que no les constan bajas por motivos económicos–. Ante un posible goteo de casos, la comisionada también ha explicado que han habilitado un canal para poder atender peticiones directamente desde el Institut Municipal d'Educació (Imeb) sin pasar por servicios sociales en caso de que se trate de familias que todavía no tenían contacto. 

"Los mecanismos tienen que ser claros y tienen que estar al alcance de las familias, y esto no es lo que hemos visto en nuestro centro", denuncian desde la Associació de Famílies d'Infants (AFI) de El Fil. En este caso, la familia afectada tenía asignada una cuota del umbral mediano, de 210 euros, cuando los límites se establecen entre los 50 y los 395 euros, y ahora ante la imposibilidad de pagar esta cantidad han dejado de llevar al hijo al centro para no seguir haciendo gorda la pelota de la deuda y temen perder la plaza. "No sabemos cuánto tiempo más la podrán mantener, el sistema está pensado para que cuando haya una baja se tramite de manera casi automática el alta de la primera familia en la lista de espera, y esto de momento está parado", apunta Anna Lite, presidenta de la AFI, que denuncia que el problema es que el sistema no tiene la suficiente velocidad de reacción.

Sobre la acumulación de deuda por impagados, la comisionada de Educación defiende que si se acepta la rebaja de cuota para atender la nueva situación de la familia, los pagos pendientes se calculan basándose en la nueva tarifa, y niega, también, que se pierda la plaza directamente pasados unos meses de no poder pagar. No hay una cifra de impagados que comporte la expulsión. Fuentes municipales aseguran, en este sentido, que cuando alguien tiene problemas económicos se exploran vías como la rebaja de cuota o la derivación a servicios sociales.

Desde el AFI han puesto en marcha una campaña para pedir garantías de que nadie será expulsado de la red púbica de guarderías por los efectos de la pandemia e instan al Ayuntamiento a facilitar que las familias puedan modificar de manera ágil su declaración socioeconómica y que se pueda eximir de las cuotas a las que se encuentren en situación de dificultad extrema. "Nadie se tendría que quedar fuera de la guardería por no poder pagar", resumen.  

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