"Me ha dado cosa que después de tanta prudencia me contagiase en una tienda"

Colas y aglomeraciones en el centro de Barcelona en un lunes de puente y sin confinamiento municipal

El centro de Barcelona ha sido este lunes un hormiguero, hasta el punto de que a media tarde la Guardia Urbana ha cortado el tránsito del tramo de Passeig de Gràcia entre la Gran Via y la Plaça Catalunya en sentido descendente, para facilitar la descongestión. El de hoy es un día tradicionalmente fuerte para el comercio, en medio de los dos festivos del puente que da el pistoletazo de salida a las compras de Navidad, y, a pesar de las restricciones, las aglomeraciones dejan una imagen de calles llenas a rebosar, parecida a la de campañas anteriores si no fuera por la obligatoriedad de llevar la mascarilla.

"He llegado a las cuatro de la tarde y ya me ha sorprendido que hubiera tanta animación", explica Núria, que ha viajado desde Abrera aprovechando que hoy no está en vigor el confinamiento municipal y que "no hay multas", confiesa. Ha venido, explica, para devolver una prenda de ropa pero al final se lo ha repensado porque había demasiada gente y era difícil mantener la distancia de seguridad. "Me ha dado cosa que después de tanta prudencia ahora me contagiase en una tienda", dice como disculpándose.

En los establecimientos no hay personal que controle la afluencia de clientes. En la tienda de Apple sí que hay dos hombres que regulan el acceso al establecimiento, donde ha ido Sergi para recoger su nuevo iPhone, pero al ver tanta cola durante buena parte de la tarde ha hecho tiempo hasta que la afluencia se ha reducido un poco. Con todo, dice que todavía tendrá que esperar una media hora.

José y Lídia también se han animado finalmente a hacer cola en una tienda del Portal de l'Àngel, cuando falta una hora para que cierren y después de haber estado paseando por la zona y haber descartado entrar en otros establecimientos, precisamente por las colas. No han comprado nada pero no quieren volver a casa sin bolsas.

A su alrededor, todo son colas. En las tiendas más céntricas el tiempo de espera supera en muchos casos una hora, y las colas que se forman en las aceras se mezclan con los peatones. En la calle Balmes, casi desde la altura de la estación de Provença hay caravana de vehículos que bajan hacia el centro de la ciudad. Y las terrazas ofrecen una postal prepandémica, con mesas animadas que superan incluso en algún caso el límite de cuatro personas por mesa.

La Guardia Urbana también ha cortado el tránsito en la calle Bergara a la altura de la calle Balmes porque el parking de la Plaça Catalunya está completo y se está gestionando que no entren más coches hasta que salgan los que hay dentro, que tienen dificultades para hacerlo por la congestión de la circulación, informa Efe.

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