El ex rector de Vilobí d'Onyar no podrá ejercer de cura de manera pública

Tampoco podrá administrar los sacramentos y deberá pedir perdón a las víctimas

Paquete de medidas canónicas contra mosén Tomás, que fue rector de Vilobí d'Onyar, provincia de Girona, durante más de 30 años. Tras analizar la investigación de las denuncias de abusos sexuales a menores encargada por el obispado de Girona cuando el ARA destapó el caso, la Santa Sede ha impuesto al ex rector la inhabilitación para ejercer de cura de manera pública, no podrá administrar el sacramento de la penitencia y deberá pedir perdón a las víctimas. Asimismo, el Vaticano ha establecido, tal y como avanzó el ARA sábado, que no puede mantener ningún tipo de contacto con menores ni puede visitar las poblaciones de las comarcas de Girona donde ha ejercido de cura: Vilobí d'Onyar, Arbúcies, L Escala, Les Preses, Adri, Siurana y Biert.

En otras ocasiones, el Vaticano ha reducido curas al estado laical, lo que significa que dejan de ser sacerdotes. En el caso del ex rector de Vilobí, continuará siendo cura pero no podrá ejercer de manera pública. Es decir, podrá hacer misa para él mismo pero no públicamente y, por tanto, tampoco puede predicar, confesar ni casarse.

Según ha informado en un comunicado, el obispado de Girona hará un seguimiento de la ejecución y el cumplimiento de las medidas canónicas que decretó la Santa Sede el pasado 7 de agosto y que ha dado a conocer hoy. En cuanto a la etapa que mosén Tomás ejerció el colegio Bell-lloch del Plan de Girona, la institución señaló que era una actividad desvinculada de la diócesis y, por tanto, desvinculada de la medidas adoptadas por la Santa Sede.

El obispado también presentó una copia de la investigación a la Fiscalía de Girona, que archivó las diligencias porque habían prescrito. En total la comisión encargada de estudiar el caso recibió 12 denuncias.

El ARA publicó que el ex sacerdote, que fue rector de Vilobí durante 33 años, habría abusado sexualmente de diferentes menores entre los años 1960 y 1990. Las víctimas denunciaron que el sacerdote les había hecho tocamientos en diferentes partes del cuerpo, como los genitales o los muslos, y que los miraba mientras se duchaban. Tras hacerse público, el obispado de Girona encargó una investigación a una comisión diocesana que se puso en contacto con las víctimas, analizó los hechos denunciados y envió los resultados en el Vaticano. El cura, que tiene 91 años, está retirado y vive en una residencia sacerdotal.

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