El ruido, la principal causa de tensiones con los pisos turísticos

Desde el verano de 2016 Barcelona ha ordenado cerrar 5.429 que funcionaban de manera ilegal

Los ruidos de las maletas arrastradas por la escalera de madrugada, la música de las fiestas -incluso en días laborables-, las cenas que se alargan y se animan en decibelios en las terrazas, los movimientos de camas y muebles cuando llega un grupo de turistas durante la noche o el turista que se equivoca y llama al timbre que no toca o directamente intenta abrir una cerradura que no es la suya. Son los motivos de conflicto más recurrentes en las comunidades de vecinos donde hay pisos turísticos. O, como mínimo, en las que tienen pisos turísticos de los que funcionan de manera legal. Así lo ha diagnosticado el servicio de mediación en conflictos de este tipo que el Ayuntamiento de Barcelona puso en marcha en enero. La mitad de las quejas que ha atendido en los siete primeros meses de funcionamiento tienen que ver con el ruido, ya sea por fiestas, un 24% de las quejas, o por hechos como movimientos de muebles y maletas (23%). La tercera y la cuarta categorías más habituales de conflicto son los daños o el mal uso de las zonas comunes y las que están relacionadas con el alcohol y las drogas, según ha detallado hoy el primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, que ha hecho balance del servicio.

Desde el mes de enero, esta unidad ha hecho 372 actuaciones, y de éstas, 238 han terminado resueltas, mientras que 57 se han derivado a los servicios de inspección, 12 a técnicos de convivencia, 89 siguen abiertas y 45 se han derivado a otros servicios. Collboni, "muy satisfecho" con los primeros resultados, ha detallado que el objetivo de este servicio es "evitar el conflicto entre vecinos y turistas" y hacer que sea el propietario del piso el que tome las medidas necesarias para garantizar la convivencia. En este sentido, ha detallado que se han tomado medidas como instalar moqueta para reducir el ruido, insonorizar espacios o pactar limitaciones horarias para las cenas en las terrazas. Existe también la figura del agente nocturno, que es quien visita los pisos en conflicto si los sonómetros han detectado infracción y ya se ha avisado a los turistas y éstos no corrigen la situación.

De todas las actuaciones realizadas, 51 se han resuelto mediante mediación. Los vecinos contactan con este servicio, que cuenta con un equipo de cuatro personas para hacer las visitas, por teléfono o a través de un correo electrónico. La mediación también se activa por quejas de la Guardia Urbana, aunque esta es la vía que puede retrasar más la actuación porque el servicio recibe la información a mes vencido. En Barcelona se registran cada año cerca de 2.000 incidentes relacionados con pisos turísticos. La mayoría de ellos en los distritos donde hay más, que son el Eixample y Ciutat Vella. La ciudad tiene en funcionamiento 9.657 pisos que alojan a turistas con la licencia para hacerlo.

La patronal de los pisos turísticos legales, Apartur, ha colaborado, según remarcó el teniente de alcalde, en la puesta en marcha de la unidad de mediación. La patronal ha avalado en un comunicado la apuesta del consistorio para mantener activo este servicio. "Hay que seguir trabajando por un modelo de ciudad donde vecinos y turistas convivan y se enriquezcan mutuamente", remarcó el presidente de la entidad Enrique Alcántara.

"Como una mudanza eterna"

Una de las incidencias resueltas por este servicio se produjo en el barrio del Guinardó. La propietaria de un piso situado bajo un apartamento turístico, Pilar Rodríguez González, explica que durante el mes de julio ha sufrido problemas de ruido. "A medida que avanzaba el verano, la situación se fue agravando", apunta en declaraciones a la ACN. Rodríguez asegura que había jóvenes despiertos hasta altas horas de la madrugada y que se oían muchos ruidos de muebles arrastrándose por las noches. "Era como una eterna mudanza en horas inadecuadas", añade. Tras contactar con el servicio municipal, el propietario aceptó colocar moquetas en el suelo del piso turístico y promover el uso de zapatillas para reducir el ruido.

Lucha contra los pisos ilegales

Collboni ha aprovechado la rueda de prensa para poner en valor, también, el trabajo realizado por el gobierno municipal -ya en el mandato pasado- contra los pisos turísticos ilegales: desde el verano de 2016, se ha ordenado el cierre de 5.429 apartamentos y se han interpuesto 6.700 sanciones. A principios de este año, el gobierno de Ada Colau ya dio por cerrado el problema de los pisos ilegales, aunque el proceso ha avanzado en paralelo a la irrupción del alquiler de habitaciones, que no está regulado. 

El plan de choque comenzó en julio de 2016. Por un lado, se dobló (de 20 a 40) el número de visualizadores, que son las personas que comprueban desde la calle si los que anuncian apartamentos han utilizado datos falsos para evitar ser detectados. Los visualizadores van puerta a puerta y buscan detalles que delaten pisos irregulares. La información que recogen va a parar a los inspectores, que son los que visitan el piso y tramitan las sanciones. El número de inspectores también ha aumentado. En total son 100 las personas que controlan los pisos turísticos en Barcelona.

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