Uno de cada cuatro médicos catalanes se ha planteado dejar la profesión por la presión del covid

Un estudio alerta de que el 42% de los facultativos se sienten poco preparados para la segunda oleada

El coste físico y emocional de absorber la enorme demanda asistencial de la pandemia ha sido muy elevado para los profesionales sanitarios: han apuntalado el sistema sanitario para evitar el colapso y continúan atendiendo el goteo imparable de miles de pacientes que se dirigen a ellos desde hace ocho meses. Pero el agotamiento crónico ha llevado a centenares de médicos a replantearse su futuro en la profesión –también se ha constatado un aumento de la cifra de solicitudes de jubilación anticipada– y a cuestionarse su validez para enfrentarse a una previsible segunda oleada de coronavirus.

Los datos preliminares del estudio  Impacto del covid-19 sobre la salud de los profesionales sanitarios son alarmantes: un 22% de los médicos catalanes se han planteado dejar la profesión en algún momento de la epidemia, un 2% de los cuales lo han considerado seriamente, y hasta un 42% manifiestan que se sienten más cansados y menos preparados ahora que hace medio año para continuar en primera línea. Solo un 27% dicen salir reforzados de la primera oleada. 

El estrés diario en las llamadas "trincheras" del covid, la falta de recursos y materiales de protección durante el pico de la pandemia, la toma diaria de decisiones difíciles y el miedo al contagio propio y de familiares han llevado al límite a centenares de facultativos. Aunque el 75% de los profesionales no han considerado la idea de dejar el trabajo y un 22% aseguran que, a pesar de pensarlo, no lo harán, el Colegio de Médicos de Barcelona (CoMB) recuerda que esto se debe al "firme compromiso" con la profesión y los pacientes y advierte de que la salud de estas personas se resiente. Los colectivos que muestran peores indicadores de salud son los médicos de la atención primaria, de las unidades de cuidados intensivos (UCI) y de los servicios de urgencias.

Los profesionales de la primaria son los que más se plantean abandonar la profesión: un 32% lo han considerado en algún momento, una cifra muy superior al 21% de los trabajadores del ámbito hospitalario. La mitad (48%) también indican que se sienten menos preparados de cara a hacer frente a lo que queda de pandemia. La misma sensación la reportan el 44,5% de los profesionales de hospitales: hasta un 68% de los médicos que trabajaron en las UCI y en los servicios de urgencias declararon, por ejemplo, que en el momento más álgido de la pandemia (marzo-abril) se sentían cansados siempre o muy a menudo (por encima de la media total, que es del 58%). Este porcentaje era del 28% antes de la crisis y del 47% entre julio y agosto.

Los peores valores, entre marzo y abril

Los datos preliminares de este estudio se basan en una encuesta a la que respondieron 1.648 médicos de Cataluña entre julio y agosto y que capitanean el CoMB, la Fundación Galatea y las profesoras Núria Mas (Iese) y Judit Vall (Instituto de Economía de Barcelona IEB-UB). "El análisis manifiesta el malestar de los profesionales, especialmente en la atención primaria, porque ven necesidades que no se cubren desde hace mucho tiempo y que el covid -19 ha hecho aflorar de golpe", ha denunciado el presidente del CoMB, Jaume Padrós, que ha dado un toque de atención a las administraciones alegando que hace falta "un sistema que proteja la salud de los profesionales". 

La encuesta constata el empeoramiento de la salud física y mental de los médicos a partir de varios indicadores, como la frecuencia con la que experimentan agotamiento físico y emocional –cefaleas, mal de estómago o mal de espalda– y la capacidad para hacer frente a los problemas, que se comparan en tres momentos diferentes: antes de la pandemia, durante el estallido de la primera oleada (marzo y abril) y durante el verano. Los peores valores se registran en el periodo de marzo-abril, el pico de la pandemia, y entre los meses de junio y agosto se experimenta una mejora pero no se recupera los niveles prepandemia. 

El trabajo en equipo "es un claro elemento protector para el bienestar de los médicos y para reducir el estrés y los conflictos éticos a la hora de tomar decisiones", ha afirmado la investigadora Judit Vall, como uno de los aspectos positivos revelados por el estudio. Los profesionales que trabajan en equipos en los que se comparten objetivos y en los que hay un "sentimiento de pertenencia" reportan mejores indicadores de salud física y emocional que el resto, ha añadido. Según la encuesta, hasta un 31% de los profesionales que no cuentan con el apoyo de este tipo de grupo aseguran que se enfrentan a conflictos éticos con frecuencia, un porcentaje que se reduce hasta el 24% entre los profesionales que se sienten integrados en un equipo.

La idea es que el estudio se amplíe ahora con datos de otros profesionales de la salud de Cataluña y de médicos del resto de España mediante la colaboración con la Organización Médica Colegial (OMC) y la aseguradora Mutual Mèdica.