ATAC TERRORISTA A CATALUNYA

Las víctimas del 17-A, olvidadas y con pocas esperanzas en el juicio

El ARA habla con cuatro voces que representan a las decenas de personas que han sufrido las heridas

Son cuatro voces que representan a las decenas de personas que han sufrido las heridas, tanto físicas como psicológicas, de los atentados de agosto de 2017 en Barcelona, Cambrils y Alcanar, que causaron 16 muertos. Todas utilizan el verbo reabrir -sentimientos, recuerdos- cuando piensan en que las próximas semanas la Audiencia Nacional les hará revivir esos días. Querrían que la justicia llegara hasta el final.

Elisabeth Caritg

"Es una vergüenza cómo nos han tratado. Pienso que no sacaremos nada del juicio"

"Tenemos derecho a saber lo que pasó. No puede ser que a los acusados no se los juzgue como asesinos, aunque el que llevaba la furgoneta esté muerto. Me da igual quién la conducía. Cuando se ha pedido abrir una comisión de investigación en el Congreso siempre ha sido que no. Nadie controló los explosivos. Nos han quitado a las personas más importantes de nuestra vida y nos merecemos un juicio justo. Nosotros estábamos en medio de la Rambla. A mi madre la mataron. A mí me hirieron y todavía estoy en tratamiento".

Elisabeth Caritg, como otras víctimas, ha recibido un enlace de YouTube de la Audiencia Nacional para seguir el juicio. Pero descarta hacerlo: "Por salud no me conviene. Ya me lo explicarán". La tarde del 17 de agosto de 2017 estaba en la Rambla de Barcelona con su madre cuando la furgoneta las atropelló. "Se te remueve todo otra vez. Vuelves a estar muy enfadada y sientes impotencia". Hasta ahora Caritg "no había tenido suficiente fuerza" como para formar parte de un acto conjunto de las víctimas, pero esta semana ha participado en el encuentro que la Unidad de Atención y Valoración a los Afectados por el Terrorismo (UAVAT) ha organizado con el Ayuntamiento de Barcelona. "Quería estar. Y lo que yo he vivido es lo que también ha pasado todo el mundo", lamenta.

"Es una vergüenza cómo nos han tratado. Ahora vamos a un juicio del cual pienso que no sacaremos nada". Caritg admite que varias veces ha tenido ganas "de no hablar más y dejarlo estar", pero sigue con la lucha. Hace pocos meses el ministerio del Interior le dijo que si ahora tenía estrés postraumático no podía ser derivado del atentado. "Antes había estado mentalmente muy sana. No había tenido que ir ni a un psicólogo ni a un psiquiatra. Ahora el ministerio te despacha tranquilamente, a la ligera, asegurando que lo que tienes no viene del atentado terrorista. Y tienes que recurrir, buscarte la vida y defenderte".

"Somos paquetes que van estampando"
Vecina de Sant Hipòlit de Voltregà, agradece el apoyo de los servicios de salud mental de Osona. "Tengo una atención muy buena. Desde la salud pública me han acompañado". En cambio, la respuesta del ministerio como víctima del terrorismo ha sido de desprecio: "Ni siquiera te ven. No conocen lo que has sufrido. Somos como paquetes que van estampando. Sabemos que siempre somos números, pero en situaciones así todavía más". Caritg siente que "es una cuestión de dinero porque te tienen que dar una pensión o una indemnización". "Todo es demorar. Si algún día tienen que pagar, ya llegará. Los que tenemos secuelas no podemos negarlo. Supongo que algún día se reconocerá". Por eso concluye: "Me gustaría que la justicia nos dejara llegar hasta el final, pero luchamos contra una maquinaria muy grande".

Lourdes Porcar

"Parece que se quiera disfrazar y subestimar lo que pasó"

"No sé qué puede acabar pasando. Me gustaría que se juzgaran los hechos, que llevaron a unas muertes, unos heridos y un sufrimiento extremo. Si los acusados estaban dentro del mismo proyecto, tendrían que ser juzgados por los atentados. Pero está claro que de entrada no se quiere ir a mirar esto. Y también me gustaría que se hiciera justicia con las víctimas. Que este juicio recordara que todavía no se ha podido pasar página. Los hechos están vivos y no se ha permitido un cierre porque hasta ahora se nos ha denegado".

"Si supieras que ahora juzgan lo que se produjo sin dejar ningún rincón ni ninguna investigación y que lo tocarán todo, pues ya estaría. Se habría hecho todo lo que se podía. Pero no parece que tenga que ir así", considera Lourdes Porcar, que el 17 de agosto de 2017 estaba en la Rambla de Barcelona. La furgoneta le pasó a un metro y medio cuando compraba flores en una parada. Iba con su pareja y un amigo, y atendieron a una mujer de Canadá tumbada con su marido, que estaba inconsciente. Él murió y con ella mantuvieron el contacto los días después del atentado; una relación que todavía continúa. "He necesitado ir a un psicólogo. Al cabo de un tiempo fui consciente de ello. Ahora reconozco el trastorno del estrés postraumático", explica.

Pero Porcar no ha sido aceptada por el ministerio del Interior como víctima del 17-A. "Es un poco contradictorio que te puedas personar en el juicio pero no valoren que puedas ser reconocida como víctima. No acaba de cuadrar". También asegura que "no ha habido atención" por parte del ministerio. "Ahora empieza el juicio y se desvincula a los acusados de los asesinatos, aunque todo ya estaba preparado para estallar. La furgoneta de la Rambla la alquilaron con la documentación de uno de los que juzgarán. Quizás no estaba pensada para atropellar pero sí para hacer estallar bombas. Es absurdo el punto al cual se ha llegado. Parece que se quiera disfrazar y subestimar lo que pasó y a toda la gente que lo sufrió", añade.

Faltan cartas sobre la mesa
Si no fuera por las restricciones de movilidad del covid-19, Porcar habría querido desplazarse algún día a la Audiencia Nacional para asistir al juicio, porque querría "conocer los hechos, tener más detalles y saber responsabilidades". No ve factible poderlo seguir habitualmente desde la distancia, puesto que le coincide con el horario de trabajo. "Quiero entender cómo personas que tenían sus objetivos em la vida, de golpe su interés es matar". Por todo ello, lamenta que "no se perciba el interés de sacar el intríngulis, porque ahora tendrían la oportunidad de poner todas las cartas sobre la mesa y no lo están haciendo".

Javier Martínez

"Tendría que salir la verdad pero no creo que se dé esta suerte"

"No se habló bien de los atentados en su momento y en el juicio tendría que salir toda la verdad, pero no creo que se dé esta suerte. Sería muy bonito saber lo que pasó, que se han puesto medios para que no se vuelva a repetir, y te quedarías tranquilo. Pero en tres años no ha cambiado nada. Es un juicio condicionado, puesto que no declarará ni el jefe del CNI ni el del Citco. ¿Por qué no se dio información del imán? ¿Por qué no se controló el material para hacer explosivos? Las personas importantes no estarán".

"Este juicio es el del asesinato de mi hijo, su tío y las otras 14 personas que murieron", explica Javier Martínez, que es el padre del niño de tres años de Rubí atropellado mortalmente en la Rambla. Pero critica que no le hayan dejado aportar pruebas y añade que las que forman parte de la causa "no están muy investigadas". "Quiero que esto se sepa. No considero que sea justo". Martínez declarará el jueves en el juicio como testigo: "Quiero ver la cara del juez porque me ha dicho que tengo una teoría conspirativa". Esta es la respuesta que recibió del tribunal cuando pidió investigar varios elementos.

"Todo son palos en las ruedas. Duele que te digan que tienes una teoría de la conspiración cuando quieres saber lo que falló y cómo arreglarlo. He estado tres años de mi vida intentando averiguar y poner un poco de luz. ¿Por qué encontraron la furgoneta del imán en Sant Carles de la Ràpita? ¿Había algún miembro más en esta célula? Nadie lo ha comprobado". Son varias las preguntas que se hace Martínez, que querría que las muertes sirvieran para hacer mejoras, también en la atención a las víctimas, "que es muy poca y mala".

Nuria Figueras

"No se ha aprendido nada desde el 11-M. Siempre se quiere sacar rédito político"

"Soy muy escéptica con la posibilidad de que el juicio consiga lo que queremos. Y empieza mal porque nunca se ha querido aceptar una comisión de investigación en el Congreso. El hecho de que a los tres integrantes de la célula no se los procese por asesinato para mí es decepcionante. No espero mucho del juicio, pero estaré pendiente porque tengo la confianza puesta en la Asociación 11-M y la UAVAT, que son los únicos que nos han cuidado".

Nuria Figueras y su pareja estaban en el Passeig Marítim de Cambrils la madrugada del 18 de agosto de 2017. Él recibió una cuchillada en la cara y hace pocos días todavía tuvo que pasar por una operación de cinco horas por la cicatriz que le ha quedado. "Yo no tengo heridas físicas pero sí el reconocimiento de víctima del terrorismo. Y he tenido que sentir que tengo que dar las gracias", lamenta Figueras, que ha necesitado atención psicológica.

También está molesta por el hecho de que la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y la Associació Catalana de Víctimes d'Organitzacions Terroristes (ACVOT) no hayan contactado con ellos. "Hablan de nosotros y yo no les he otorgado ningún derecho para hacerlo. No sé si representan a alguien. No se ha aprendido nada desde el 11-M. Con las víctimas del terrorismo solo se cuenta para sacar rédito político. Que en Barcelona no haya una oficina de víctimas del terrorismo ya dice mucho, porque en otros lugares de España la hay. Tengo la sensación de que en España solo se habla del terrorismo de ETA. Parece que cueste decir lo que es terrorismo del Estado Islámico".

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