Los impulsores de los cambios en el Zoo de Barcelona lo acusan de poca transparencia en la muerte de los animales

Zoo XXI pide la dimisión de la dirección del parque y denuncia "incumplimientos" de la ordenanza

El Ayuntamiento de Barcelona aprobaba en mayo del año pasado lo que tenía que ser un cambio de modelo radical para el Zoo: con una modificación de la ordenanza, promovida por la plataforma ciudadana Zoo XXI, que prevé que solo se podrán seguir reproduciendo en cautividad aquellas especies que tengan un plan específico que prevea su reintroducción en la naturaleza. Se daban tres años para redactar estos planes y que los validara un comité ético y científico. La plataforma, sin embargo, acusa a la dirección del Zoo de no haber implantado todavía ningún cambio y de trabajar con poca transparencia. Sobre todo, en cuanto a la causa de la muerte de los animales.

A partir de un informe en el que se acreditan hasta 147 defunciones entre julio de 2019 y mayo de 2020, denuncian que el Zoo no ha reportado su causa y que han encontrado situaciones difíciles de clasificar como muertes naturales; por ejemplo, en un solo día, el 21 de enero, constan cuatro defunciones de ejemplares adultos de avoceta y uno de avefría que compartían instalación, o que en 45 días murieran unos 14 animales de este espacio. O la muerte de dos ejemplares de cigüeñuelas el mismo día o de una serie de ranas en muy poco tiempo.

La sospecha que tienen es que el Zoo habría practicado culling. Es decir, que habría sacrificado a animales por motivos de gestión, una práctica que quedaba expresamente prohibida en la nueva ordenanza. El coordinador de Zoo XXI, Leonardo Anselmi, ha defendido este martes en rueda de prensa que la plataforma pide la dimisión de toda la cúpula del parque –encabezada por el director, Sito Alarcón– y que presentará una denuncia al consistorio por lo que consideran "retrasos e incumplimientos" en la aplicación del cambio de modelo aprobado.

El Ayuntamiento, a su vez, niega en redondo que se esté practicando eutanasia por motivos de gestión. "Las bajas lo fueron por motivos naturales, algunas de las cuales vinieron precedidas de situaciones médicas que comprometían inaceptablemente el bienestar de los animales de forma que fue procedente aplicar la eutanasia médica", defienden, y añaden que a menudo no es fácil dictaminar la causa de la muerte porque es una mezcla de factores pero que, en cualquier caso, hablar de culling es una "falsedad".

El argumento de las dificultades a la hora de definir las causas de la muertes no satisface a la plataforma animalista. "La aplicación de la ordenanza ahora es prácticamente nula y la información que da el Zoo sobre aspectos relacionados con el bienestar animal o es falsa, o la ocultan o es fruto de una preocupante incompetencia de la dirección del Zoo", ha denunciado Anselmi. Un argumento que ha reforzado el veterinario y miembro de la Fundación Franz Weber, David Perpiñán, que ha asegurado que el parque dispone de un sistema informático en el que es muy sencillo hacer constar la causa de la muerte de cada animal y que, si no lo hace, es o porque no quiere o porque no sabe. Una casuística que ha considerado "impropia" de una institución con presupuesto público como el Zoo, a quien ha acusado de no estar diciendo la verdad.

'Baby boom' confinado

Anna Mulà, del equipo jurídico de la plataforma, ha lamentado que en estos momentos no tienen ninguna constancia de que se haya aplicado ningún cambio de los previstos en la nueva ordenanza, como por ejemplo promover una nueva red de zoos y acuarios o impedir la cría de especies que no se podrán reintroducir. Para Anselmi, el baby boom anunciado durante el confinamiento no hace más que condenar a más animales a no tener ningún tipo de opción de ser reintroducidos. Sobre la lentitud en el despliegue de la ordenanza, fuentes municipales señalan la incidencia de la crisis sanitaria y apuntan que la previsión es poder nombrar al comité científico y ético durante las próximas semanas y que, una vez funcione a pleno rendimiento, empiece a validar los planes de hábitat como está previsto.

El portavoz de Zoo XXI también ha acusado a la dirección del parque de retener informes como el que hacía referencia a la instalación de los caballitos de mar, en el que se pedían explicaciones sobre la acumulación de muertes en este espacio, y el comité –integrado, entre otros, por el propio veterinario del Zoo y por el responsable de la instalación– sugiere medidas de control del bienestar animal y de trazabilidad de las defunciones, según ha denunciado. Por todos estos motivos, considera que la cúpula del parque tendría que dimitir y que el Ayuntamiento tendría que garantizar que se aceleran los cambios aprobados por el pleno. 

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