Buscando una vida sin prisas

Una reunión de última hora. Llegamos tarde al médico. Una cola kilométrica en el súper. Rápido, venga, a la ducha, ¡que tenemos que cenar y es tarde! ¿Os suena? Estas dinámicas son cada vez más habituales en muchos hogares y comportan estrés y malestar. ¿Os habéis planteado cuándo ha sido la última vez en que habéis podido estar unos minutos sin hacer nada? ¿Simplemente distraídos o escuchando vuestra respiración? Para algunos puede parecer una pérdida de tiempo (¡con el trabajo que tengo!), pero la realidad es que detenerse para ser conscientes de lo que hacemos es necesario y conlleva múltiples beneficios mentales, emocionales y físicos. Esto es lo que defienden los que han descubierto el 'mindfulness', y cuya finalidad debería ser poder aplicarlo en todos los aspectos de la vida.

Roser Claramunt y Oliva, psicóloga 'coach', instructora 'mindfulness' e impulsora de AulaMindfulness.com, explica que esta disciplina "es un estado de conciencia que surge de poner la atención de manera intencionada a la experiencia del momento presente, sin juzgar". "Implica estar presente, experimentando la realidad justo como es". En estos momentos, la práctica de 'mindfulness' se está aplicando sobre todo en torno a la salud, el mundo empresarial y el mundo educativo. Como apunta Claramunt, principalmente por dos motivos: "Por un lado, estamos en un entorno con cambios muy rápidos, con mucha presión, y, sobre todo, estamos en un entorno digital donde hay un exceso de información e interrupciones constantes. Si no decidimos buscar unos espacios para parar estamos pidiendo un esfuerzo continuado al cerebro durante demasiadas horas. Esta inmediatez no ayuda en el aprendizaje que requiere, por ejemplo, procesar emociones, autorregular los impulsos, etc. "Hay, por tanto, una sobreestimulación. Y esto hace que cada vez nos cueste más concentrarnos en hacer una sola cosa. Aquí es donde una actitud 'mindfulness' nos puede ayudar. ¿Qué beneficios aporta hacer las cosas de manera consciente? "De entrada -dice Roser Claramunt-, nos permite vivir las situaciones de manera más intensa. También nos permite tomar mejores decisiones y nos ayuda en el autoconocimiento y a mantener el foco de atención en las cosas que son verdaderamente importantes para nosotros ".

En el mundo laboral

Resultados de estudios neurocientíficos demuestran los diferentes beneficios e impactos que tiene en el cerebro la práctica regular del 'mindfulness': reduce el estrés y mejora el bienestar, facilita la atención y concentración en las tareas diarias, y mejora las relaciones interpersonales, la autorregulación emocional y la toma de decisiones. Esto hace que el 'mindfulness' también ha entrado en el mundo de la empresa. ¿Por qué? "Hacer las cosas de manera consciente aumenta nuestra productividad, nuestra capacidad de autocontrol, nuestra empatía, nuestra creatividad y, como consecuencia de todo esto, nuestra autoestima. Cuanto más conocimiento tengamos de nosotros mismos, más capacidad de regulación tendremos y más inteligentes emocionalmente seremos", apunta Allende Villorejo de Landia, directora de 'Mente y Vida', empresa dedicada a la formación en 'mindfulness'. Esto explica que empresas como Ford, Google o Ikea utilicen el 'mindfulness' en la formación de sus trabajadores y en su plan de empresa. Han constatado que permite a los trabajadores aumentar la capacidad de concentración y memoria, lograr más claridad en la toma de decisiones y más creatividad en la resolución de conflictos o disminuir el estrés laboral. Todo ello permite a la empresa aumentar el compromiso y la implicación de los trabajadores en el proyecto, hacer crecer la satisfacción laboral de los trabajadores o minimizar el absentismo laboral.

En familia

Del mismo modo, el 'mindfulness' se va haciendo lugar en muchos hogares. Cada vez son más las familias que introducen la práctica de la meditación para crear en casa un lugar de paz y relajación, donde puedan desconectar del estrés y reforzar los vínculos afectivos. "En los últimos años el 'mindfulness' ha consolidado como una herramienta versátil que sirve para varios propósitos: centrar nuestra energía mental en una época dominada por la saturación de estímulos y distracciones, además de aumentar nuestra capacidad para lidiar con el estrés", explica Villorejo de Landia. Roser Claramunt insiste en que, en un mundo tan rápido como el nuestro, es necesario cultivar la paciencia. ¿Cómo podemos hacerlo en casa, mayores y pequeños? "Yo recomendaría tres cosas: conectar regularmente con la respiración, dejar de querer tener todo controlado (la vida es cambio constante y no podemos tenerlo todo controlado, no todo depende de nosotros) y tomar decisiones en momentos de calma".

¿Una moda o una necesidad?

¿Por qué hablamos tanto de 'mindfulness'? ¿Es una moda? La directora de la escuela 'Mente y Vida' prefiere hablar de respuestas que necesitamos para garantizar nuestro bienestar personal. El desarrollo económico y tecnológico ha comportado cambios en nuestro estilo de vida y han emergido carencias que tenemos que resolver. "El sentimiento de insatisfacción que muchas personas sufren a pesar de tener a su disposición un gran bienestar material, los conflictos interpersonales en el entorno laboral y en el familiar, o la frustración que experimentamos cuando no conseguimos sacar todo el partido del nuestro potencial como seres humanos son algunos de los campos en los que la inteligencia emocional y el mindfulness nos pueden dar las soluciones que necesitamos", dice Allende Villorejo de Landia. Y es que "si queremos ganar bienestar, si queremos conectar mejor con los demás y con el exterior, primero necesitamos conectar mejor con nosotros mismos", concluye Claramunt.

Cómo incorporar el 'mindfulness' en nuestro día a día

Algunos ejercicios en familia:

1. Caminar juntos en silencio. El ejercicio pasa por escuchar los sonidos que os rodean e identificarlos.

2. Saborear lo que coméis. Dedicad un rato a saborear un plato en silencio, notando las sensaciones que os produce esa comida.

3. Haced un "escáner corporal". Sentaros o estiraros con vuestros hijos y, empezando por los dedos de los pies, tomad conciencia de cada parte de vuestro cuerpo, hasta llegar a la cabeza. Este ejercicio se puede hacer en silencio o mencionando cada parte en voz alta, para dirigir la meditación de los niños. Una variante del ejercicio es que cada uno vaya mencionando las partes del cuerpo y comentando las sensaciones percibidas, por ejemplo: "Estoy concentrado en mis hombros, y noto tensión".

La atención plena también llega al deporte

La práctica de la atención plena también ha llegado al mundo del deporte. Desde septiembre pasado se puede practicar en Cataluña el 'soulbody'. Esta nueva actividad incorpora los principios del pilates, la sabiduría del yoga y el poder de la danza, y busca reequilibrar cuerpo y mente. Alex Clavijo, responsable de formación y desarrollo de CET10, explica: "Un ejercicio consciente implica no sólo hacer el gesto técnico de manera correcta, sino prestar atención a la respiración, el movimiento y la pausa; también la colocación de nuestro cuerpo hacia el espacio que nos rodea. Es importante centrarse en nuestro cuerpo y en cómo fluye el movimiento consciente para desarrollar la actividad ". Como precisa Clavijo, en esta modalidad deportiva "sus practicantes tonifican y estilizan el cuerpo mediante movimientos fluidos, con respiraciones controladas".

Más contenidos de

El + vist

El + comentat