ABANSD’ARA

Alexander Fleming y Selman Abraham Waksman

Del metge Lluís Daufí (Tortosa, 1927 - Barcelona, 2013) a La Vanguardia Española (18-VIII-1973), diari on exercia el periodisme científic. El 30 de setembre va fer noranta anys que el científic escocès Alexander Fleming (Darvel, Escòcia, 1881 - Londres, 1955) va anunciar el descobriment de la penicil·lina. Foto: Alexander Fleming en el seu laboratori.

Falleció ayer en Hyannia, Massachusetts, a los 85 años de edad, el doctor Selman Abraham Waksman, descubridor de la estreptomicina. El hallazgo de este antibiótico, primera arma decisiva en la lucha victoriosa contra la tuberculosis, constituye uno de los hechos científicos más admirables y meritorios en la batalla incansable contra las enfermedades infecciosas. En 1928, Alexander Fleming descubrió, por azar, que una colonia de mohos que casualmente contaminó un cultivo de estafilococos, segregaba una substancia desconocida que impedía el crecimiento de los microbios. Al cabo de más de diez años, Florey y Chain lograron aislar, en cantidades suficientes, la substancia segregada por el hongo “penicillium” a la que consecuentemente denominaron “penicillin”, o penicilina. La historia del descubrimiento y obtención de la penicilina comenzó con la observación de un hecho fortuito; y muchos se han preguntado con razonable desazón qué habría ocurrido si Fleming no hubiese prestado atención al hecho, al parecer banal, de que alrededor del moho contaminante no crecían los microbios de su placa de cultivo. ¿Estaríamos todavía sin antibióticos? Posiblemente no. Waksman, de hecho, los había descubierto virtualmente, con independencia de Fleming y sus colaboradores. Muchos años antes de la casual observación de Fleming, un joven microbiólogo, especializado en bacterias del suelo, investigaba en el Departamento de Agricultura de la Universidad Rutgers, de New Brunswick, las curiosas particularidades de los sinergismos y antagonismos de ciertas bacterias que viven en el suelo. Era un judío que había nacido en Priluka, cerca de Kíev, en 1888. Tras graduarse en el Instituto de Odessa en 1910, se había trasladado a Estados Unidos, donde obtuvo su grado de B. Se. en Agricultura y el doctorado en Bioquímica. Se llamaba Selman Abraham Waksman. […] En 1932, cuando el descubrimiento de Fleming era una curiosidad de laboratorio y nadie pensaba en que la secreción del penicillium podría ser utilizada para curar enfermedades producidas por estafilococos, Waksman había caído en la cuenta de que un hecho conocido desde hacía mucho tiempo podía estar, venturosamente, en relación con la actividad de sus Actinomyces. Se sabía que el bacilo tuberculoso, el famoso bacilo de Koch causante de la entonces terrible enfermedad, pese a ser un germen muy resistente a la destrucción, era rápidamente destruido en contacto con la tierra del suelo. Waksman tuvo la intuición de que aquel fenómeno hasta entonces inexplicable sería un caso de antagonismo. […] De no haber existido el descubrimiento casual de la penicilina por Fleming la estreptomicina hubiera sido sin duda el primer antibiótico práctico de la historia de la Medicina. […] .

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