ABANSD’ARA

Caso Ferrer Guardia. Justicia militar (1911)

Del discurs de Coromines (Barcelona, 1870 - Buenos Aires, 1939) al Congrés, publicat tal dia com avui a El Poble Català (8-IV-1911). Ferrer Guardia (Alella, 1859 - Barcelona, 1909) va ser executat, acusat d’instigar la Setmana Tràgica. Maragall el va defensar en un article que el director de La Veu, Prat de la Riba, no va publicar (transcrit aquí el 15-VII-2013).

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Para juzgar la sentencia de Ferrer Guardia, o para apreciarla o criticarla, que es lo que estamos haciendo aquí, es muy conveniente ver como esta justicia militar, que ha dictado esta sentencia, ha pronunciado otras sentencias relativas a los mismos sucesos y referentes a otros procesados. La justicia militar en Barcelona, en primer término, no ha procedido con aquella rapidez, que parece ser una de las principales condiciones que, desde el punto de vista conservador, la hacen apreciable para ser aplicada en ciertos momentos. Según los periódicos, se han detenido en Barcelona 990 personas, que, sumadas a las que en el resto de Cataluña han sido detenidas, hacen una totalidad de 3.270 personas. […] Pues bien, después de funcionar algunos Consejos de guerra en juicios sumarísimos, después de haberse desarrollado toda la capacidad en cuanto a la rapidez en la actuación, llegó el momento en que subió al poder el Partido Liberal, sin que se hubiesen visto en Consejo de guerra la inmensa mayoría de los procesos que estaban bajo la actuación de la justicia militar. Y no solamente esto. Había entonces en las cárceles de Cataluña un gran número de ciudadanos a quienes no se les había interrogado por ninguna autoridad judicial, después de tres meses de represión. Si no recuerdo mal, se habían celebrado de 60 a 70 Consejos de guerra, y si se compara esta falta de rapidez, cuando se trata de un castigo que se quiere aplicar en el momento; si se compara, digo, esta falta de rapidez en las actuaciones, con la excesiva, hoy me atrevo a decir excesiva, no ilegal, pero humanamente excesiva rapidez con que se han tramitado otros procesos, cuando se observan estas deficiencias, creo yo que cabe declarar ante el Congreso que un procedimiento que conduce a deficiencias tales, es un procedimiento defectuoso. […] Aquí hay dos cuestiones enteramente distintas: hay un caso de justicia, el caso Ferrer; hay un caso de justicia social necesaria, indispensable; pero hay, al mismo tiempo, un anhelo de los partidos republicanos, un anhelo de los hombres liberales, que piden la reforma de esa ley de orden público y de ese Código de Justicia militar que pueden conducir a los resultados a que ha conducido Barcelona. […] Nosotros no hemos de cejar en nuestro propósito, no hemos de cejar en nuestra propaganda, por un lado hasta que se haya producido una reparación al sentimiento de justicia ofendido, y por otro, hasta que haya venido aquí una reforma de los procedimientos militares, en virtud de la cual todo ciudadano, sea o no sea militar, esté siempre sometido a los Tribunales civiles en cuanto a los hechos de la vida ordinaria, y solamente pueda ser sometido a los Tribunales militares, cuando sea militar y haya cometido un delito militar. […]