ABANSD’ARA

Jean-Paul Sartre (1948)

Article d’Arnau Puig (Barcelona, 1926-2020) publicat en el segon número de Dau al Set (XI-1948), revista de la qual va ser cofundador. Format en filosofia, catedràtic d’estètica i crític d’art, Arnau Puig va morir el 29 de març. Del 1956 al 1961 va estudiar sociologia de la cultura a la Sorbona, estada parisenca que el va apropar a l’existencialisme sartrià.

La filosofía hace tiempo que dejó de ser la ciencia que solamente se ocupa de una determinada categoría de conocimientos. Actualmente es la clave y el principio de todo conocimiento y ya nada ostenta probabilidad de certeza si antes no ha pasado por su tamiz y se ha sometido al más profundo análisis. Hoy es objeto del conocimiento filosófico cualquier manifestación vital, desde la más pura del pensar hasta la más cotidiana y vulgar. Todo se ha vuelto sagrado y todo aporta su punto de claridad a la gran incógnita que es el mundo. Quizás sea preciso que aclaremos algo lo que significa: pensar filosófico. El pensar filosófico, en contraposición a cualquier otro pensar, es hacerse cuestión de sí mismo, no en el sentido lógico, sino metafísico; cuando el pensar se pregunta por la autenticidad real del objeto que lo llena. De la ciencia, por ejemplo, podemos decir que toda ella es la certificación del comportamiento de sus objetos, pero prescindiendo del objeto como tal, de su idea. El arte, otro ejemplo, también se hace cuestión de los objetos que lo integran: formas, colores, espíritu que le asiste, pero no se pregunta por su existir como actividad, que es su objeto real. Procede la actividad del arte, existen realmente objetos diferenciados, estas son preguntas de genuina cepa filosófica. Como también nos hemos de preguntar por el valor de todos nuestros actos, por la consecuencia que han de reportarnos en nuestro plan vital y lo que se busca es la justificación de la vida, la única fuente de conocimientos que es capaz de poder dar razón, si existe, siendo la que se hace cargo de la proyección eterna del mero suceder. Esta es la responsabilidad que asume la filosofía. Por ello, los filósofos más conscientes se han enfrentado con la primera fuente de estos materiales que nos han de dar justificación de nuestra extraña condición. Uno de ellos, Sartre, ha escogido como tema principal de su investigación, los actos más simples y vulgares del vivir cotidiano y encarándose con ellos está procurando sacarles todas las trascendencias posibles que les asistan. Esto no ha privado que su pensamiento haya seguido trabajando en la pura especulación filosófica. Es por ello por lo que desde aquí quiero hacer constar que muchas veces se ha solido llamar transmutación de valores a su simple ordenación.