ABANSD’ARA

Un nuevo cometa

De Comas Solá (Barcelona, 1868-1937) a La Vanguardia (29-IV-1904). Primer article que va publicar aquest clàssic del periodisme científic dotze dies després d’inaugurar-se, ara fa 115 anys, l’Observatori Fabra, a Barcelona. Comas Solá va dirigir des de la fundació aquest equipament que situava Catalunya en els primers rengles de la recerca astronòmica mundial.

Se trata de un cometa modesto, telescópico, sólo perceptible con potentes instrumentos. Pero no por ello es menos importante, pues de confirmarse los primeros cálculos, este nuevo cometa resulta ser periódico y de periodo cortísimo. Fue descubierto por Brooks, astrónomo norteamericano, el 16 del mes corriente, en cuya época el cometa aparecía como una débil nebulosidad nuclear, con un rudimento de cola. Hallábase entonces dicho astro en la constelación del Dragón, y su magnitud no era superior a la 9 a. Al instante, como es costumbre en tales descubrimientos, fue telegrafiada por Brooks la posición del cometa a la oficina central de informaciones astronómicas de Kiel, la cual, a su vez, expidió a todos los principales Observatorios y astrónomos adheridos a dicho centro telegramas dando cuenta del descubrimiento y fijando la posición del astro y otras particularidades referentes al mismo. Estos telegramas están extendidos según una forma convenida que permite, con pocas palabras, dar todos los datos necesarios y al propio tiempo confirmar la exactitud o fidelidad de los valores numéricos transcritos. […] Sólo un cometa periódico ofrece el aspecto de gran cometa, es decir, el de un cometa que por su brillo y la longitud de su cola atrae las miradas del público hacia el Cielo; este cometa es el de Halley. Por desgracia, su periodo de traslación alrededor del Sol es el más largo de todos los cometas periódicos conocidos, pues dura 76 años. La última aparición del cometa de Halley tuvo lugar a fines del año 1835, por manera que la venidera aparición tendrá lugar a mediados de 1910. Nos faltan pocos años para verlo, lo que permite confiar que tanto mis lectores como el que escribe estas líneas podrán gozar del bello espectáculo que ofrecerá el gran cometa de Halley, este astro que tanto miedo y disgustos ha dado en otras épocas, según puede verse en todas las crónicas y dietarios que abarcan un largo período de tiempo. No hay duda de que dentro de estos seis años que faltan para la aparición del cometa de Halley, el estudio físico de las nuevas vibraciones y emisiones habrá progresado muchísimo, a la par que los métodos y conocimientos referentes al análisis espectral; por lo tanto, el terreno estará perfectamente preparado para que la reaparición del susodicho cometa constituya para la Ciencia astronómica un gran paso hacia adelante, progreso que no solamente puede afectar al estudio de los cometas propiamente dichos, sino también al de toda la materia de naturaleza cósmica o meteórica que circula por el espacio y que constituye uno de los elementos más importantes que integran la inmensa familia solar, de la cual formamos parte.

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