17/10/2020

¿A quién votaran nuestras mujeres? (1933)

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¿A quién votaran nuestras mujeres? (1933)

Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsDías de expectación electoral. Todavía las calles de la ciudad no se empapelan con los carteles rojos, amarillos, azules, de las candidaturas, ni los nombres de los presuntos “padres de la patria” gritan desaforados su solicitud al transeúnte desde los muros de todas las esquinas. Pero ya los ánimos se exaltan, los resortes se aprestan al juego, se afilan entendimientos, uñas, dientes, para la gran batalla. Sobre todo, las lenguas. Se habla, se habla. Se habla no más que de política... y de las elecciones que tenemos encima. Los hombres, en el Ateneo y en la peluquería. Las damas, en la primera fila de “Conferencia Club”, y las obreras, en la fábrica... Nunca hasta ahora habían padecido las mujeres de nuestra tierra fiebre tan alta de sarampión político. Y el caso no es, ciertamente, para menos. Ahí es nada, venir, de la noche a la mañana, a convertirnos, de espectadoras aburridas y tibias, en actrices apasionadas. Y hasta en protagonistas. Porque nadie ignora ya que el censo electoral de este año -y sólo en Barcelona-Capital- ofrece, sobre los de otros tiempos, cerca de 56.000 votos “de torna” femenina. ¿Quién se los llevará? ¿Qué partidos van a repartírselos? Porque sabe que esos votos, inéditos aun, inclinarán la balanza a un lado o a otro. Doña Política, antaño tan ceñuda -a pesar de su nombre femenino- para con toda feminidad, empieza a hacernos guiños expresivos... En torno, respiramos la atmósfera nueva del halago, de la galantería, empleados en la conquista, no de la mujer, sino de la electora... Por suerte, la mujer nace acorazada contra todo género de galanterías. Y desconfía de los “conquistadores”, por instinto. ¿Qué pasará el 19 de noviembre próximo, cuando las 313.042 papeletas de las barcelonesas caigan en las urnas, como avalancha desbordante, sobre las 257.527 de los barceloneses? Los hombres -¡criaturas pusilánimes!- son los más asustados. Y es curioso que cada uno da por segura la ventaja del voto femenino... para su contrario. Lo que quiere decir que cada uno -y todos- no está muy seguro de las electoras de su lado. Lo de siempre, al fin. Una mujer: un enigma. ¿Qué no serán trescientas trece mil cuarenta y dos mujeres? Ninguno agradece el refuerzo. Todos lo temen. Crece el pánico masculino. […]

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