Centenares de civiles muertos en una masacre en el norte de Etiopía

Fuerzas leales al gobierno de la región de Tigré habrían perpetrado la matanza con armas blancas

Amnistía Internacional (AI)  denuncia que decenas de personas, "probablemente" centenares, murieron apuñaladas el lunes por la noche en la región de Tigré, en el norte de Etiopía, contra la cual el gobierno del país emprendió el viernes una ofensiva militar. Según la ONG, que ha geolocalizado los hechos basándose en fotografías y vídeos, los asesinatos tuvieron lugar en la ciudad de Mai-Kadra, muy cerca de la frontera con el Sudán y Eritrea.

"Hemos confirmado la matanza de un gran número de civiles, que serían trabajadores que no participaban de ninguna forma en la ofensiva en curso. Es una tragedia horrible, el verdadero alcance de la cual se sabrá con el tiempo, porque las comunicaciones con Tigré están cortadas", ha explicado la directora de la ONG en África del Este y del Sur, Deprose Muchena. AI exige a las autoridades etíopes que investiguen "de manera inmediata, exhaustiva, imparcial y eficaz" este "flagrante ataque contra civiles" y que lleven a los responsables ante la justicia.

La organización explica que, de momento, no ha podido confirmar quién fue el responsable de la matanza pero algunos testigos indican que fueron "fuerzas leales al  Frente Popular de Liberación de Tigré (FPAT)", "aparentemente después de haber sufrido una derrota" ante el ejército etíope. "Tres personas han dicho a Amnistía Internacional que algunos supervivientes les habían dicho que habían sido atacados por miembros de la policía de Tigré y otros miembros del FPAT", detalla la ONG.

El Frente Popular de Liberación de Tigré gobierna esta región del norte del país y, hasta 2018, fue también la fuerza hegemónica en el conjunto del país. Pero hace dos años fue nombrado primer ministro Abiy Ahmed, un miembro de la etnia oromo que en 2019 ganó el premio Nobel de la paz porque, aparentemente, había conseguido poner fin a los conflictos internos y externos del país. Pero las tensiones con la región de Tigré se volvieron a hacer evidentes en octubre: la pandemia del coronavirus obligó a aplazar las elecciones y la región septentrional anunció que dejaba de reconocer la autoridad de Ahmed como primer ministro, porque su mandato había caducado.

El miércoles de la semana pasada  Ahmed acusó al FPAT de alta traición por haber atacado las bases militares de Mekele y Dansha y haber matado a soldados etíopes, y dos días más tarde estalló la guerra entre las fuerzas fieles al gobierno etíope y el FPAT.

Machetes, hachas y cuchillos 

Los testigo recogidos por Amnistía Internacional aseguran que encontraron los cuerpos de las víctimas, y de algunos heridos que sobrevivieron, cuando llegaron al pueblo al día siguiente por la mañana. La mayoría de las víctimas, aseguran, estaban en el centro de la población, cerca de la sede del Banco Comercial de Etiopía, y a lo largo de la carretera que conduce hasta la localidad vecina de Humera. La ONG afirma que las imágenes a las que ha tenido acceso confirman esta versión. 

"Los heridos me dijeron que los habían atacado con machetes, hachas y cuchillos. Por las heridas, también se puede ver que los que murieron fueron atacados con objetos punzantes. Es horrible y estoy muy triste de haberlo presenciado", ha explicado un testigo. Las fuentes consultadas por AI coinciden en que no había ningún indicio de que hubiera habido disparos. 

Según el relato de los testigos, el lunes el ejército etíope había derrotado a la policía y la milicia de Tigré en un lugar cerca de Mai-Kadra y pasó la noche en las afueras de esta población, controlada todavía por las fuerzas del FTAP. Cuando entraron, sin resistencia, al día siguiente por la mañana, descubrieron la masacre. AI explica que la agencia AMMA, vinculada al gobierno de la región de Amhara (vecina de Tigré), ha señalado que las víctimas eran "residentes del pueblo de etnia no tigré" y que la mayoría eran amhares. Según esta fuente, el número de víctimas se situaría alrededor de las 500, a pesar de que es un dato que no se ha confirmado. 

Una región aislada

Desde que estalló el conflicto el gobierno de Ahmed ha cortado del todo las comunicaciones en Tigré, lo cual impide saber con certeza y de fuentes independientes el número real de muertos y heridos que ha habido. Fuentes de Médicos Sin Fronteras (MSF) han explicado a Efe que esta organización y el ministerio de Salud de Etiopía han atendido a "más de 200 heridos". Y según el ACNUR más de 7.000 personas han huido al Sudán solo esta semana. 

Por su parte, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU ha expresado la preocupación por el hecho de que el corte de las comunicaciones impide que los trabajadores humanitarios hagan llegar "suministros vitales" a los habitantes de Tigré y evalúen "las necesidades humanitarias actuales". MSF recuerda que ya antes de que empezara el conflicto militar "centenares de miles de personas", entre las cuales los casi 100.000 refugiados que vivían en Tigré, "eran dependientes de la asistencia humanitaria". 

Amnistía Internacional pide a los líderes del FPAT que "dejen claro a sus fuerzas y a sus seguidores que los ataques deliberados contra civiles están absolutamente prohibidos y constituyen crímenes de guerra". "Todas las partes del conflicto de Tigré tienen que asegurar el respeto total por la ley humanitaria internacional y los derechos humanos en sus operaciones. La seguridad y protección de los civiles tiene que ser primordial", añade la ONG.

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