La juez desestima la demanda de un guardia civil contra Òmnium y le obliga a pagar las costas del juicio

El agente había denunciado la entidad por haber usado su voz en una campaña publicitaria

El juzgado 57 de primera instancia de Barcelona ha desestimado la demanda de un agente de la Guardia Civil que reclamaba 10.000 euros a Òmnium Cultural por daños morales. El motivo, haber usado su voz en un vídeo de la entidad con fines lucrativas. El magistrado ha condenado, además, al demandante a pagar los gastos procesales. 

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Òmnium Cultural usó un fragmento de la declaración del agente –que había participado en los registros de Economía del 20-S– en el juicio del 1-O en un vídeo de la entidad que se hizo viral. Durante su declaración, el agente de la Guardia Civil se hizo un lío asegurando que había banderas de Òmnium –que no tiene bandera– en los alrededores del departamento. El demandante consideraba que usar esta declaración sin su autorización expresa en un vídeo propagandístico vulneraba su derecho a la propia imagen, pero este martes el tribunal ha desestimado la demanda y ha absuelto la entidad, que lo ha celebrado con un mensaje en Twitter reivindicando la libertad de expresión.

El principal conflicto sobre la cuestión es la finalidad con la que Òmnium Cultural usó la declaración del sargento. Mientras el denunciante y también la Fiscalía consideraban acreditada la vulneración del derecho a la propia imagen porque se había usado en un vídeo con finalidades publicitarias y promocionales, el director de la campaña, Oleguer Serra, defendió que la finalidad de la campaña no era publicitaria, sino de "denuncia", aunque el final del vídeo dijera "Hazte socio".

Los argumentos por la absolución

Después de escuchar todas las partes, la magistrada llega a varias conclusiones. En cuanto a la finalidad del vídeo, destaca que Òmnium es una entidad "sin ánimo de lucro" que no persigue finalidades comerciales, sino de "promoción de la lengua y la cultura catalanas".

Respecte a la mención "Hazte socio" que aparece al final del vídeo, en la que el demandante se escuda para justificar la finalidad publicitaria del anuncio, la juez considera que "no se trata de una mención específica", sino que la expresión aparece en 31 de los 48 vídeos de la entidad elaborados por la asociación entre enero y agosto del 2019 (tal como aparece en un documento aportado por la defensa). Por este motivo, sumado al hecho que "no se ha acreditado que como consecuencia de la publicación del vídeo" Òmnium aumentara en el número de socios, la magistrada considera que la finalidad de la publicación del vídeo no era "publicitaria".

Por otro lado, considera "evidente" que la grabación de la voz del demandante es "lícita", puesto que se obtuvo durante un juicio público que podía ser grabado. Y enmarca la obtención de la voz del agente en la "libertad de expresión", puesto que la entidad tenía el objetivo "de exponer y denunciar públicamente su punto de vista u opinión sobre la declaración" del agente. Además, a pesar de que admite el tono "burlón" del montaje, destaca que no se añadieron "expresiones peyorativas u ofensivas" hacia el agente" y que su voz "es un fiel reflejo de lo que declaró" durante el juicio. La magistrada, sin embargo, no da la razón a la defensa de la entidad en un punto: el que habla de "mala fe" o "abuso del derecho" del demandante por haber puesto la denuncia.

El presidente de Òmnium Cultural tuvo que comparecer ante el tribunal como máximo representando de la entidad. "Òmnium no tiene ninguna bandera", recordó en su declaración, acusando el sargento de mentir, y defendió la libertad de expresión y el derecho de difundir aquel "despropósito". "Queríamos denunciar que el testigo mintió y lo continuamos haciendo", recalcó, y apuntó que la confusión del agente se podía deber de a la "incompetencia de un servidor público" o bien a "mala fe".

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