Encuentran dos fármacos que reducen las muertes por covid-19 en las UCI

Dos medicamentos contra la artritis reumatoide hacen bajar la mortalidad del 36% al 28% y el 22%

Un nuevo estudio indica que dos fármacos que se utilizan para tratar la artritis reumatoide reducen la mortalidad de los enfermos críticos de covid-19. En un ensayo con más de 800 enfermos de seis países, los investigadores han observado que la administración de estos fármacos reduce la mortalidad de los pacientes ingresados en las UCI del 36% hasta el 28% en caso de utilizar tocilizumab, y hasta el 22% si se usa sarilumab. Esto significa, aproximadamente, evitar una de cada 12 o 7 muertes actuales, respectivamente. Además de la reducción en la mortalidad, los investigadores también han observado que estos tratamientos pueden acortar la estancia en la UCI entre siete y diez días, una ganancia interesante de cara a afrontar la tercera oleada de la pandemia las próximas semanas .

A pesar de que el estudio todavía no ha pasado las revisiones correspondientes al proceso de publicación en revistas científicas, los responsables del sistema sanitario del Reino Unido ya han incluido los tratamientos en sus protocolos. Tanto el tocilizumab como el sarilumab han sido candidatos a tratamiento para el covid-19 desde hace meses.

Desde que empezó la pandemia se han hecho muchos estudios, pero hasta ahora no se había encontrado que aportaran una mejora significativa. Esto no quita relevancia al nuevo resultado, sino todo lo contrario. El éxito de un fármaco depende de muchos factores, como por ejemplo el estado del paciente, el momento del inicio del tratamiento, la dosificación o la combinación con otros medicamentos. En este estudio finalmente se ha visto que estos fármacos pueden funcionar si se empiezan a administrar durante las primeras 24 horas del ingreso en la UCI. Además, tal como indican los propios autores, "muchos de los ensayos anteriores habían incluido enfermos menos graves y habían excluido a los pacientes que ya recibían apoyo respiratorio". Lo que se ha concluido en este estudio es que los enfermos en estado más crítico son justamente los que más se pueden beneficiar de este tratamiento.

El tocilizumab y el sarilumab son anticuerpos monoclonales que se producen en el laboratorio mediante técnicas de ingeniería genética. No atacan al virus directamente sino que actúan sobre el sistema inmunitario del paciente. Y esto es interesante porque en muchos de los pacientes críticos de covid-19 el sistema inmunitario reacciona de manera exagerada y provoca lesiones que pueden dar lugar a complicaciones e incluso a la muerte. Precisamente, el único tratamiento que hasta ahora ha demostrado una cierta eficacia contra la enfermedad es la dexametasona, que es un fármaco con efectos antiinflamatorios que también regula la acción del sistema inmunitario.

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