La fundación Arrels sostiene que el hombre herido por la Guardia Urbana es "tranquilo y pacífico"

La víctima, un sintecho de 43 años de edad, se encuentra grave pero estable en el hospital

La fundación Arrels ha mostrado su apoyo al hombre herido por un disparo de un agente de la Guardia Urbana en Barcelona este sábado. Se trata, han confirmado, de un hombre sintecho de 43 años de edad, y la entidad se ha mostrado "consternada" con los hechos, a la vez que ha dicho que su equipo jurídico "seguirá el caso".

El presidente de Arrels, Ferran Busquets, ha explicado a RAC1 que conocían al hombre desde junio, ha dicho que es una persona "muy tranquila y muy pacífica" y que le han sorprendido los hechos. La entidad defiende que hay que averiguar qué pasó ayer por la tarde. Los agentes de la Guardia Urbana explicaron que la víctima les había intentado agredir con un cuchillo, según la versión que trasladó el Ayuntamiento de Barcelona.

Los servicios sociales del Ayuntamiento habían identificado hacía poco a la víctima en las calles de la ciudad, pero apenas se habían llevado a cabo los primeros contactos para establecer "el vínculo de confianza previo a una intervención social", según ha explicado la teniente de alcaldía de Servicios Sociales, Laura Pérez, que ha dicho que hacía "pocos meses" que el hombre había llegado a la ciudad procedente de otro país comunitario. Ha aparecido delante de los medios para mostrar la "preocupación" del gobierno municipal por las imágenes de ayer, y ha instado a la prudencia y a hacer una investigación rápida y seria.

La descripción de Arrels  coincide con la que dio al ARA un comerciante de la zona, acostumbrado a verlo en el barrio y que comprara comida en su establecimiento con el dinero que le daban algunos peatones y vecinos. "No molestaba a nadie, te lo puede decir cualquier persona del barrio", dijo el propietario de la Vinateria Mata, Fernando Mata.

El presidente de Arrels ha confirmado que el hombre está en la UCI, estable después de una operación de urgencia, y que su vida "no peligra". Ha dicho que lo irán a visitar en el Hospital de Sant Pau hoy mismo.

Busquets ha apelado a la prudencia, y también ha hecho un llamamiento a no sacar conclusiones "apresuradas". A la vista de la información e imágenes que han circulado hasta ahora, ha constatado que hay que contextualizar la situación: para una persona que vive en la calle, un cuchillo puede formar parte de sus pertenencias básicas. También ha insistido en el miedo con el que normalmente viven los sintecho, así como la vulnerabilidad a posibles trastornos que provoca el "trance" de no tener un hogar.

La fundación ha subrayado en un tuit que la violencia física y verbal hacia las personas sintecho en Barcelona ha aumentado. "El 2019, un 40% nos explicaron que habían sido víctimas de agresiones", ha relatado, añadiendo que se trata de situaciones que afectan a la salud física y mental de los que las sufren. "Tres personas fueron asesinadas durante el confinamiento", ha concluido la fundación. 

Indicios de desproporcionalidad para Irídia

La asociación Centro de Defensa de los Derechos Humanos Irídia ve indicios de "desproporcionalidad" en la actuación de la Guardia Urbana, que acabó disparando al hombre. La entidad ha subrayado que el uso del arma de fuego tiene que ser "siempre el último recurso", y su codirectora, la ad vocada penalista Anaïs Franquesa, ha tildado los hechos de "gravísimos" por tratarse en este caso de una persona sin hogar y vulnerable, y el disparo, una acción "innecesaria y desproporcionada".

Irírdia ha exigido una investigación interna y judicial de los hechos, y que se aparte al agente que disparó mientras dure dicha investigación. También ha pedido explicaciones sobre la preparación que recibe la Guardia Urbana y los protocolos de reducción.

Los sindicatos policiales como el SFP-FEPOL o el CSIF, en cambio, han defendido la actuación del agente de la Guardia Urbana ante un "individuo con una arma blanca de grandes dimensiones que se dirigía hacia él con la firme intención de clavarlo", ha dicho este último. EL FEPOL ha aprovechado para pedir al gobierno de Ada Colau que "actualice" las herramientas y medios con los que cuenta la Guardia Urbana; en concreto, ha pedido armas largas ante el riesgo de atentado terrorista y también de armas alternativas a las de fuego y no mortales. El CSIF, en la misma línea, ha pedido alternativas como "las pistolas eléctricas o pistolas de pimienta y cámaras unipersonales", igual que tienen otros cuerpos policiales. "Si hubieran tenido las herramientas apropiadas, el uso de la arma de fuego no habría sido necesario", ha concluido.

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