La patronal del ocio nocturno se persona como acusación popular contra los organizadores de la 'rave' de Llinars

Los dos detenidos, una joven holandesa y un chico de Tarragona, pasan mañana a disposición judicial

La patronal catalana del ocio nocturno, reunida bajo las siglas de Fecasarm, y la de ámbito estatal Spain Nightlife han anunciado este domingo que ejercerán la acusación popular en el caso judicial abierto por la fiesta rave ilegal que se alargó 40 horas en Llinars del Vallès, hasta que los Mossos entraron para desalojarla.

Las dos organizaciones se personan en la causa por un delito de desobediencia, en el marco de las restricciones por la pandemia del coronavirus, puesto que, según afirman, "el Código Penal no prevé como delito las conductas relacionadas con la propagación de enfermedades y epidemias".  Joaquim Boadas, secretario general de Fecasarm, critica que la fiesta es una "falta de respeto" hacia "todos los locales de ocio nocturno" que continúan cerrados, mientras se permiten fiestas ilegales por todo el territorio que no serán perseguidas ni sancionadas duramente.

Los Mossos empiezan a desalojar la 'rave' de Llinars

En la causa hay siete imputados, a falta que se acabe la investigación abierta por los Mossos contra los presuntos organizadores de la fiesta, durante la cual no se siguieron ninguna de las medidas de seguridad contra el coronavirus, y por desobediencia a la autoridad. Se está a la espera de si la Fiscalía determina  si también se pudo cometer un delito contra la salud pública. De los investigados, dos quedaron detenidos y se espera que comparecerán mañana lunes ante el juzgado de Granollers que se ha hecho cargo del expediente. Se trata de una chica holandesa de 29 años y un chico de Tarragona de 22, que se enfrentan, además, a una sanción administrativa de hasta 600.000 euros por incumplir la normativa anticovid.

Acampada frustrada

Por otro lado, los Mossos desalojaron ayer domingo por la noche un nuevo campamento de asistentes de la fiesta rave de Llinars, que una vez desalojados se desplazaron al municipio próximo de Dosrius, en la comarca del Maresme. Fuentes de los Mossos han explicado a Efe que siete caravanas que habían sido desalojadas acamparon en el entorno del Pou de Glaç, en el paraje de Canyamars. La rápida alerta de los vecinos de la zona posibilitó la inmediata reacción policial. Finalmente, los vehículos se fueron y a la policía catalana no le constan más asentamientos de asistentes procedentes de la fiesta ilegal clausurada  sábado.

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