¿Por qué se duda de si los restos encontrados en Alcanar son de Es-Satty?

Coinciden con unas muestras del piso y de la furgoneta del imán pero no se sabe con seguridad de quién son

La explosión de Alcanar fue de tal magnitud que hundió el chalé donde los terroristas preparaban los artefactos para atentar y dejó restos humanos dispersos por la zona. En las primeras horas encontraron 45 muestras y se pensaba que solo había un muerto. "Se empezó la recogida con un foco en una zona muy extensa, entre el escombro. Debido a la explosión los restos estaban por toda la parcela del chalé, en la casa de al lado y delante", ha recordado en el juicio del 17-A una de las forenses que a partir de las 3.30 h de la madrugada del 17 de agosto hizo el levantamiento de los cadáveres con la comitiva judicial creyendo que era una explosión de gas butano. Las muestras "estaban sucias, con incrustaciones metálicas". Las trasladaron a la sala de autopsias y, mientras hacían el análisis, los Mossos recogieron hasta las 14.30 h de ese mismo día 15 kilos más –la suma de 40 nuevos restos humanas.

Lluvia de piedra, una nube de polvo y pérdida del oído en la segunda explosión en Alcanar

Con los 15 kilos más de muestras, los forenses vieron que no había muerto solo una persona. Pero la segunda explosión en el chalé de Alcanar, a las 17 h del 17 de agosto, cuando los Mossos y los Bomberos removían el escombro con una retro excavadora, hizo parar la recogida con el objetivo de asegurar antes la zona. La recogida de restos humanos no se retomó entonces hasta el 29 de agosto. Con las primeras muestras, entre las cuales había un cráneo y un fragmento de la parte superior de otro cráneo, los forenses también concluyeron que la explosión fue la causa de los traumatismos que presentaban los restos humanos y, en consecuencia, el motivo de la muerte.

Con las muestras que habían recopilado, de al menos dos cuerpos, se hicieron las tareas de identificación. Algunos restos tenían mala calidad y no pudieron extraer su perfil genético. Pero las orejas que se localizaron dieron dos perfiles diferentes. El análisis del primer perfil genético coincidía con el ADN de los hermanos Aalla: con Saïd Aalla, uno de los terroristas abatidos en el atentado de Cambrils, y con Mohamed Aalla, uno de los detenidos que quedó en libertad –era el propietario del Audi A3 que se utilizó en Cambrils–. Por eso se pudo concluir que este primer perfil extraído de los restos de Alcanar tenía que ser de Youssef Aalla.

En cuanto al segundo perfil genético, coincidía con unas muestras que los Mossos habían recogido después de los atentados en el piso de Ripoll donde vivía el imán Abdelbaki Es-Satty y en su furgoneta. En concreto, en la vivienda los Mossos encontraron restos del mismo perfil genético en la manecilla de una ventana, en los pelos que había en una manta y en una túnica tradicional marroquí. Y en el interior de la furgoneta del imán, lo localizaron en una lata de refresco y en dos botellas de agua. El hecho de que el perfil de la oreja encontrada en Alcanar coincidiera con las muestras del piso y de la furgoneta permitía afirmar que, efectivamente, las muestras "coinciden entre sí" pero no determinar de quién son, porque "no se sabe la identidad de la persona", han admitido los forenses. Faltaba, pues, que un familiar de Es-Satty aportara su ADN para poderlo comparar con este perfil genético. Una prueba que al final se hizo en el Marruecos.

Una declaración pendiente

En esta sesión del juicio en la Audiencia Nacional también tenían que intervenir los forenses de Marruecos que hicieron el trabajo de comparar los restos de Alcanar que se pensaba que correspondían a Es-Satty con los de familiares suyos, pero la dificultad de conexión en las videollamadas de los testigos anteriores ha hecho que no haya habido tiempos. Su declaración, que ha quedado pendiente para el próximo día –ya será la próxima semana–, tendría que servir para aclarar la duda que se ha generado en el perfil genético del imán. El abogado de los padres del niño de Rubí muerto en la Rambla, que propuso el testigo de los forenses del Marruecos, también presentó un informe pericial días atrás que asegura que el análisis marroquí "no cumple los estándares mínimos requeridos", a pesar de que el juez Alfonso Guevara rechazó el informe.

En cuanto a los restos que se recogieron en Alcanar entre el 29 de agosto y el 4 de septiembre, cuando la zona se daba por segura después de la segunda explosión, eran "fragmentos muy pequeños, de uno o cuatro gramos, algunos no se podían ni identificar", ha explicado otra de las forenses. Las muestras estaban en un "avanzado estado de descomposición" porque habían pasado muchos días desde la explosión y había hecho calor, según han argumentado.