La Cámara de Representantes aprueba el segundo ‘impeachment’ contra Trump

El juicio político por "incitación a la insurrección" se hará en el Senado con Biden ya en la Casa Blanca

Una semana después del asalto al Congreso, la Cámara de Representantes aprobó su remedio de urgencia contra el presidente Donald Trump. Con 232 votos a favor y 197 en contra, la cámara baja aprobó enviar al mandatario a su segundo juicio político, en esta ocasión por “incitación a la insurrección”. Entre los votos favorables, 10 fueron republicanos. El año pasado ni un solo conservador votó a favor. Será el primer mandatario en afrontar dos procesos de impeachment.

Según la presidenta de la cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi, Trump supone un “peligro claro y presente” para los Estados Unidos. Los “terroristas”, tal y como definió Pelosi a los asaltantes, “fueron enviados aquí por el presidente”. Aunque votó en contra, el líder republicano, Kevin McCarthy, concedió que Donald Trump “tiene responsabilidad por el ataque”. Añadió que el mandatario “debería haber denunciado de inmediato a la turba cuando vio lo que estaba sucediendo”. Como alternativa, propuso la creación de una comisión de investigación y una resolución de censura.

Se necesitan 17 senadores republicanos

Aprobado el impeachment, el artículo de acusación contra Donald Trump será enviado al Senado. El líder republicano de la cámara alta, Mitch McConnell, señaló ayer que no convocará una sesión de urgencia, lo que hubiera permitido iniciar el juicio político mañana mismo. Tendrá lugar, por lo tanto, con Joe Biden en la Casa Blanca. Según varios medios estadounidenses, McConnell considera que los actos protagonizados por el presidente son merecedores de un impeachment y, además, ve en este proceso la posibilidad de restarle poder a Trump sobre el Partido Republicano. En público, sin embargo, se ha limitado a apuntar que “no he tomado una decisión definitiva sobre cómo votaré”. Su posición puede ser clave para que otros senadores de su partido se sumen a los demócratas. Si estos votan en bloque, será necesario el voto favorable de 17 conservadores para condenar al presidente.

Sin Twitter con el que trolear la sesión, y mientras esta estaba en marcha, Donald Trump emitió un comunicado de la extensión de un tuit. En él, el presidente dijo que “en vista de informaciones sobre más manifestaciones, insto a que no haya violencia, ni violaciones de la ley ni vandalismo de ningún tipo”. Trump añadió que “no es lo que defiendo y no es lo que representa América. Hago un llamamiento a todos los americanos para que ayuden a aliviar las tensiones y calmar los ánimos”, concluyó.

Al contrario que en el primer impeachment, lejos de defender al presidente de las acusaciones, la mayor parte de la oposición republicana tuvo más que ver con cuestiones procedimentales, protestas sobre la velocidad del proceso. El argumento más repetido fue que un juicio político contribuye a una mayor división del país y que, si el objetivo fundamental es retirar a Trump del cargo, no hay tiempo por esta vía. Lo que ignoraron, además del argumento de fondo, es que el impeachment abre las puertas a que el presidente sea inhabilitado para cargo público. Es decir, a que no pueda volver a presentarse en 2024.

Miedos en ambos partidos

Varios legisladores republicanos admitieron haber recibido amenazas antes de la sesión. En una entrevista con la NBC, el demócrata Jason Crow compartió que la noche anterior había conversado con varios congresistas republicanos a los que describió como “paralizados por el miedo”. Crow explicó que “un par de ellos se habían puesto a llorar” y le habían confesado que, de votar a favor de juzgar políticamente a Trump, “temen por sus vidas”.

Un temor que tuvo también la congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, en su caso durante el asalto al Congreso. A través de Instagram, la neoyorquina explicó que tuvo un “encontronazo próximo” con la turba trumpista que le hizo pensar que “iba a morir”. Ocasio-Cortez no ofreció más detalles, pero aseguró que lo que vivió fue “traumático”. Miedo no solo a los atacantes, también a la posible colaboración de algunos de sus colegas republicanos, a los que describió como “miembros supremacistas blancos del Congreso”, que temió que pudieran haber “revelado” su localización. Con dos policías del Capitolio suspendidos, y al menos una decena bajo investigación, no es sorpresa que la demócrata confesara su impacto por “no saber si un policía está ahí para ayudarte o para dañarte”.

El Capitolio, un barracón militar

Nada más comenzar, la sesión de la Cámara de Representantes fue directa a un receso. Las enormes medidas de seguridad, que se comenzaron a implementar ayer en el centro de Washington, dificultaron los accesos al Capitolio. Fuera y dentro, imágenes insólitas. La Guardia Nacional desplegada y con sus armas visibles en los terrenos aledaños al Congreso. En el interior, centenares de ellos dormitando en el suelo de mármol de los pasillos y salones del edificio. La primera vez que acoge tropas desde la Guerra Civil. Una placa conmemora que en 1861 el Capitolio sirvió de acuartelamiento para aquellos voluntarios que respondieron a la llamada del presidente Abraham Lincoln.

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