¿Dónde y cuándo se decidirá el ganador de las elecciones en los Estados Unidos?

Nevada y Arizona pueden dar el triunfo a Biden en las próximas horas

A la espera de que acabe el extenuante recuento de las elecciones del martes, Joe Biden ya ha obtenido más votos que cualquier otro candidato de la historia de los Estados Unidos (casi 72 millones, 4 millones más que Donald Trump) y está a un paso de obtener también los votos delegados que le garantizarán la presidencia. Pero el hecho de que el resultado de Biden sea menos contundente que la oleada azul que auguraban las encuestas, la profunda polarización política del país, el estilo de Donald Trump, el complejo sistema electoral y la pandemia están complicando las cosas. Es probable que este jueves por la tarde ya se sepa el ganador, aunque  los republicanos han anunciado que harán todo lo que puedan para revertir el resultado.

¿Cómo funciona normalmente el recuento?

En los Estados Unidos no gobierna el candidato más votado sino que votan los 538 delegados surgidos de las elecciones en cada estado. En diciembre, el candidato que obtenga al menos 270 votos de los delegados es nombrado presidente. Habitualmente al final de la noche electoral se sabe el ganador, cuando los grandes medios anuncian su proyección en cada estado, que aunque no es oficial es suficiente para darlo por hecho. Los triunfos de Barack Obama llegaron pronto: en 2008, una hora después del cierre de los colegios, y en 2012, tuvo bastante con quince minutos de espera. La victoria imprevista de Trump en 2016 se hizo esperar hasta las cuatro y media de la madrugada, cuando se impuso en Pensilvania ante Hillary Clinton.

¿Por qué todavía no se sabe el resultado?

La pandemia ha hecho que 100 millones de norteamericanos hayan optado este año por el voto anticipado, ya fuera presencial o por correo: representan el 68% del censo, el doble que en 2016. Solo 60 millones se han presentado al colegio electoral durante la jornada. El recuento del voto por correo sigue procedimientos y calendarios diferentes en cada estado, pero en general es más lento. Hay que comprobar las firmas de los electores y de los testigos y sus direcciones, cosa que algunos estados hacen antes de la jornada electoral, pero en otros los sobres se guardan sin tocarlos hasta que llega el día de la votación.

Esta situación tampoco es del todo accidental. En parte la tensión y la incertidumbre de estos días es el resultado de una maniobra política, porque la carrera no era tan ajustada: en Michigan, cuando todavía no se ha acabado el escrutinio, Biden gana por un margen de 2,5 puntos (unos 140.000 votos), pero ha habido un efecto cuello de botella. Controlado por los republicanos, este estado solo permitió procesar los millones de votos por correo un día antes de las elecciones. En Pensilvania y Wisconsin los sobres no se han abierto hasta el inicio de la jornada electoral. Esto ha hecho que Biden apareciera mucho por detrás en el recuento, sobre todo en las grandes ciudades. Y esto ha dado un margen de casi dos días a Trump para aprovechar la incertidumbre acusando a los demócratas de robarles las elecciones. Era el guion previsto si no había oleada azul. En cambio, en otros estados de los republicanos, como Ohio, Florida o Arizona, donde sí se ha procesado el voto anticipado, el recuento sí refleja un resultado más empatado entre los dos candidatos.

¿En qué estados se decidirán las elecciones?

Las elecciones se juegan en los estados bisagra que pueden caer al lado demócrata o republicano. Trump ha ganado en Florida, Ohio y Texas, cosa que le ha permitido mantener las opciones de ser reelegido. Y va ganando en Pensilvania, Carolina del Norte y, con un estrecho margen, en Georgia. En cambio, Biden encabeza el recuento en Arizona y Nevada, mientras que Wisconsin y Michigan han caído prácticamente del lado demócrata, puesto que ya hay más del 98% escrutado y Biden va por delante.

¿Cómo puede ser ganador Biden?

A estas alturas a Biden le basta con confirmar la victoria en Nevada (donde Clinton ya ganó en 2016) y en Arizona (donde ya lo dan por ganador) para obtener los 270 votos electorales que necesita para ser elegido presidente el 20 de enero. Además, todavía se puede llevar los 16 votos electorales en juego en Georgia. Si Trump confirma su ventaja en Pensilvania y Carolina del Norte, se quedaría con 249 votos electorales.

¿Todos los votos serán aceptados?

No se sabe. La mitad de los estados admiten todos los votos por correo sellados antes del 3 de noviembre, al margen de si por un retraso en el servicio postal se reciben más tarde. Otros no aceptan los votos que no tengan en las manos durante la jornada electoral. Después está el problema de los electores que habían solicitado el voto por correo y a última hora decidieron desplazarse personalmente al colegio: hay que comprobar que nadie haya votado dos veces.

¿Qué pasa si entra en juego el Tribunal Supremo?

Agitano el fantasma del fraude, la campaña de Trump ha pedido que se pare el recuento en Michigan y Pensilvania para que los votos emitidos por correo no sean aceptados. Los demócratas exigen que cada voto cuente. De hecho, Trump hace meses que dice, sin ningún tipo de prueba que lo avale, que el voto por correo es fraudulento. Hasta ahora se han presentado más de 300 demandas por incumplimiento de la normativa electoral en estas elecciones, muchas relacionadas con el voto por correo o con las adaptaciones que se han hecho a la normativa por la pandemia. Es muy probable que en algunos estados clave los republicanos reclamen que se repitan los recuentos. Además, Trump ha dicho que apelará al Supremo para que pare el recuento –cosa que no queda clara que pueda hacer ni cómo–, y esto podría atrasar el resultado definitivo durante semanas.

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