La danza más bella
Peces històriques triades per Josep Maria CasasúsLa sardana és la dansa més bella… Todos hemos aceptado sin réplica este magnífico verso como una verdad estética definitiva, pero corresponde al crítico de arte analizar el contenido del endecasílabo maragalliano. […] La sardana no es exclusivamente coreografía ni música ni folklore. […] A las artes plásticas corresponde una interpretación de nuestra danza, que ha proliferado en multitud de manifestaciones cerámicas y pinturas murales. Pero donde mejor parece encontrarse a gusto, quizá por la estilización de la figura humana, es en la escultura, que paraliza a un tiempo y vivifica en la piedra un momento musical, poético, coreográfico o declamatorio de la danza. […] El Empordà, por medio de sus artistas y de su pueblo artista, le ha dado forma, matiz, interpretación, holgura, elasticidad y ritmo. […] ¿Cómo no va a contar el catalán, mientras baila? ¿Es que no cuenta el poeta sus acentos o sílabas? Y el arquitecto ¿no pesa sus materiales, o mide sus longitudes o alturas? No olvidemos que ritmo y aritmética y logaritmo provienen de la misma raíz, que significa número. Por eso el soneto y la sardana se parecen tanto en su estructura estrófica de largos y cortos. Algunos, sin bailar siquiera, desde una esquina de la plaza, son maestros en esta proporción de compases que, en los finales, contiene repartir, arte que se complica en las sardanas revesses. Citaré, como un bello exponente de plasticidad, el alto relieve sardanístico de las macetas que, en Figueres, completan el monumento, obra de Enric Casanovas, al inventor Monturiol. Los bailadores en escorzo o perfil dan la vuelta a la piedra. Y quiero cerrar mi comentario con la glosa de un extraordinario capitel del siglo XIV que se conserva en un fragmento del claustro gerundense. Aquí los bailadores componen también el círculo estrechándose las manos, pero con las figuras vueltas hacia el exterior, como en un esfuerzo de coreografía revessa o quizá resultaría más adecuado llamarla “reversible”. ¿Se trata de una evolución o figura correspondiente a un momento olvidado de la danza? ¿O es más bien un recurso genial del escultor para que sus personajes no pierdan la cara al público? Yo he pedido a unos jóvenes que probasen de ejecutar este paso o transición, por vía de curiosidad, y puedo asegurar que, en un momento dado, es de un efecto sorprendente..