El objetivo de entre 15 y 20 millones de vacunados en verano es irrealizable

Salvo que se dispare la inmunización, a finales de julio se habrán vacunado menos de la mitad de los ciudadanos previstos

La piel del oso se ha vendido antes de cazarlo. Es lo que ha pasado con los grandes anuncios sobre vacunación que el último trimestre del año pasado hicieron diferentes gobiernos de la Unión Europea (UE) -entre ellos el español, quizás el más osado y el que más enfáticamente lo hizo-, con la excepción del británico, aunque el Reino Unido ya no es miembro de la Unión desde hace casi un año.

A finales de noviembre, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que el objetivo era tener vacunada a "buena parte de la población" antes del verano: hablaban entonces de entre 15 y 20 millones de personas. Una previsión muy bien intencionada pero quizás demasiado optimista, que ahora ya parece imposible de cumplir salvo que tanto el ritmo de inmunizaciones como el abastecimiento de las vacunas ya aprobadas, Pfizer/BioNTech y Moderna, y las que se prevé que se aprueben en los próximos dos meses – Oxford/AstraZeneca a finales de enero y Janssen (Johnson & Johnson), presumiblemente a finales de febrero– mejoren exponencialmente las perspectivas de producción.

El reto, en todo caso, es vacunar al máximo número de personas (entre el 60% y el 70% de la población se considera el nivel crítico para empezar a tener una inmunidad de rebaño, de acuerdo con el presidente de la Asociación Española de Vacunologia, Amós García Rojas), asumiendo, aunque de momento no hay ninguna certeza, que un inmunizado no puede transmitir el virus.

Cifras descorazanadoras

Los ejemplos británicos y español ilustran muy bien las dificultades de cumplir las previsiones. Desde el 8 de diciembre, cuando se inició en el Reino Unido la vacunación con Pfizer/BioNTech, hasta este jueves, el NHS (sistema público de salud británico) ha conseguido proteger con una primera dosis a 3,06 millones de personas.

La previsión del gobierno de Boris Johnson era que el 15 de febrero se tenía que haber vacunado a la población de más riesgo: entre 13,5 y 15 millones de personas. A pesar de que ya se dispone de dos vacunas –el 5 de enero se empezó con la de Oxford– al ritmo actual –algo más de medio millón de personas por semana– no se llegará hasta julio.

La urgencia es máxima y Londres ya ha autorizado desde este jueves un programa piloto de vacunación en seis farmacias, posible solo con la vacuna de Oxford, que solo necesita nevera convencional para conservarla. En las próximas semanas habrá 200 que lo harán. También se está intentando establecer  vacunódromos de gran capacidad, que se quiere que abren 24 horas en el día. De momento, sin embargo, todo son planes.

Menos de 600.000 personas

¿Qué ha pasado desde el 27 de diciembre en España? Para vacunar, en el peor de los casos, a solo 15 millones de personas hasta finales de julio hay que poner 30 millones de dosis –si se quiere respetar la doble inyección y mientras no entre en servicio la vacuna de Janssen, la única de una sola dosis del portafolio de 2.300 millones de vacunas que ha comprado la UE–. Esto implica 850.000 administraciones por semana, asumiendo, además, que los últimos inmunizados de julio ya se irán hasta la tercera semana de agosto para completar el ciclo.

Hasta este miércoles, en todo el estado solo se había vacunado a  581.638 personas. La media diaria es de 32.311. Si no se mejora mucho la ratio, el 31 de julio solo se habrán vacunado 7,01 millones de personas. Menos de la mitad del objetivo mínimo fijado. El verano no se habrá salvado.

Trabajar a ciegas, sin embargo, implica no poder planificar lo bastante bien la campaña, otro de los grandes elementos añadidos a las dificultades de una operación logística tan inédita por la complejidad como masiva por la cantidad. Se trabaja a ciegas, entro otras razones, porque no hay ninguna certeza del número exacto de entregas de vacunas. En Catalunya, por ejemplo, llegarán 700.000 dosis de Pfizer/BioNTech hasta finales de marzo , lo cual permitirá inmunizar a 350.000 personas. 

Por otro lado, la Unión Europea, a través de la Comisión, no informa públicamente ni del número de entregas para cada estado miembro ni si se producen variaciones en fechas y cantidades. Solo  de forma general dice: " En los primeros meses no habrá suficientes dosis disponibles para vacunar a todos los adultos. Las primeras se destinarán a los grupos prioritarios identificados por los estados miembros. Los suministros aumentarán con el paso del tiempo y todos los adultos tendrían que poder vacunarse durante el curso 2021".

A pesar de todo, la marcha del plan de vacunación en el estado español no es, ni de lejos, la peor en comparación con el resto de países de la Unión Europea. Solo Dinamarca (2,04) e Italia (1,47) han vacunado a más personas por cada 100 habitantes que España (1,24). No obstante, la diferencia con Israel (23,56) es enorme, que ha hecho un esfuerzo sin parangón poniendo, probablemente, su eficiencia militar al servicio de la batalla contra el covid-19.

Cuando en noviembre se prometieron entre 15 y 20 millones de vacunados en verano, ya se sabía que no se llegaría. Cuando el gobierno español, con Pedro Sánchez al frente, hablaba la primavera pasada que se entregaba "a una guerra contra el covid-19" solo se hacía retórica. Otros, sin embargo, tenían perfecta conciencia de lo que hablaban.

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