ABANS D’ARA

El castellano y el catalán

De Gabriel Maura (Madrid, 1879-1963) a Diario de la Marina (L’Havana, II-1916). Fa un segle les diades catalanistes eren seguides a l’estranger amb atenció, respecte i certa simpatia.

Gabriel Maura 1916
12/08/2015

Peces històriques triades per Josep Maria CasasúsPocos me ganarán en admirar sinceramente la espléndida lengua romance en que Jaime I escribió sus hazañas, Raimundo Lulio sus especulaciones asombrosas, Ausias March sus inspiraciones, hermanas de las del Petrarca; en que legisladores prudentísimos promulgaron los Usatges y las Ordenanzas del Consulado del Mar de Barcelona; en que las Cortes de Cataluña impulsaron gloriosas empresas en el Mediterráneo, y que ahora, en los días nuestros, con una bibliografía asombrosa en todos los ramos del saber, ciencia, arte, literatura, filosofía, hace culminar los nombres de Verdaguer, de Guimerá, de Rusiñol, de Iglesias, de Maragall, de Ors… […] Lo cierto es que la cuestión idiomática atraviesa en el Principado una crisis de sensibilidad verdaderamente peligrosa. De ahí que el menor incidente sirva para desahogos de la pasión colectiva. El que ha dado origen a la “Gran Diada” que en honor de su lengua celebró Cataluña el primero de año, no puede ser más insignificante. […] La “Diada” consistió en lecturas domésticas de clásicos catalanes; extraordinarios de los periódicos, bailes y cantos populares y mítines en que se votaron, en medio del mayor entusiasmo, unas conclusiones: enseñanza obligatoria del catalán en las escuelas; creación de cátedras universitarias obligatorias de lengua y literatura catalana; […] La “Diada” es una afirmación de que Cataluña está organizada para hacer valer su derecho y su fuerza. Cuando gobernantes verdaderamente capaces se fijen en los problemas allí planteados; cuando los resuelvan en justicia, la protesta se desarmará espontáneamente, y las aguas no remontarán el río de la historia, sino que seguirán el curso hacia una identificación completa de sentimientos con todos los pueblos del solar hispano. Y entonces, cuando los equívocos se desvanezcan, y las incomprensiones cesen, y la santa fraternidad de las regiones españolas recobre sin contradicción sus fueros, entonces, ¿cómo dudarlo?, el castellano será la expresión viviente de la cordialidad común.