Burgueses y burguesía
Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsQuizá no sea demasiado fácil dilucidar dónde, cómo y cuando el término “burgués” empezó a adquirir la connotación injuriosa que actualmente constituye su carga semántica más visible y manejada. [...] No todas las “burguesías” -no todos los “burgueses”- han funcionado igualmente. [...] Desde el ángulo de los historiadores, la “burguesía española”, o las diversas “burguesías” inconexas que crecieron en la Piel de Toro, no fueron capaces de cumplir su “misión”: la de ser “revolucionarias” cuando era el momento. ¿Porque no podían, porque no querían? Poder y querer son conceptos de escasa entidad heurística, si no se les asume dialécticamente. Podríamos enunciar una serie de episodios conflictivos, desde los ministros de Carlos III hasta Cambó o Azaña, pasando por las Cortes de Cádiz, en los que las “burguesías” invocadas demostraron su incapacidad constitucional. Su drama, ahora, es que han de recibir bofetadas de ambos lados: desus niños y del proletariado. Y las de su crisis estructural. Es un problema. No termina en ello el incidente. El hecho de que la palabra “burgués” se haya convertido en una pelota de tenis, que se lanzan unos a otros deportivamente, como puñados de inmundicia, se traduce en una ridícula operación literaria. “Tú eres un burgués” y “El burgués eres tú” son frases que fluyen en el fondo de muchas peleas verbales a que asistimos. Y “burgueses” son unos y otros, en la medida en que no son “proletarios”, ni menos “lumpen”, lo que se evidencia automáticamente. Los protagonistas del debate llevan en su carnet de identidad una confesión de clase descarnadamente rotunda: estudiantes, profesores, ingenieros, abogados, líderes a sueldo, poetas, pintores, curas, algún obispo incluso, cuadros de toda especie, gente “intelectual”, en suma. [...] Las inefables propuestas de “la tierra para el que la trabaja”, o “el taxi para quien lo trabaja”, sin ir más lejos, representa una curiosa tentativa de multiplicar la propiedad privada. No ha de sorprendernos el éxito que ha tenido la fórmula “pequeña burguesía”. [...] El “burgués” ha sido desplazado por las multinacionales, y el “capitalismo monopolista”, a la orden del día, está dejando cesante el “capitalismo competitivo” tradicional. Los grupúsculos de extrema izquierda suelen ser unos residuos de la “pequeña burguesía” exasperada. Como los de la extrema derecha. [...]