Miguel Masriera 1953

Los números primos

Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsUn amigo mío recomendaba a los que sufren insomnio el rehacer mentalmente la serie de los números primos, como regla infalible para conciliar el sueño. Los primeros números primos suelen saberse de memoria: uno, dos, tres, cinco, siete, etc. Después hay que ir aplicando las reglas corrientes de divisibilidad para convencerse de que el número no es divisible más que por sí mismo y por la unidad; es decir, que es número primo. Aunque parezca extraño, se llega al centenar sin grandes dificultades (quizá la única es el 91 que no es número primo, ya que es igual a 13 multiplicado por 7). Según mi amigo, uno se duerme antes de llegar al centenar. Sin embargo, para que ustedes no tomen esto demasiado en serio, debo decirles que mi amigo no sufre insomnio y generalmente duerme como un bendito. A decir verdad, estas reglas que se dan para conciliar el sueño: la que acabamos de citar, el recitar mentalmente los números tanto primos como no primos, el contar las ovejas de un prado, etc., están bastante desacreditadas, pues no parece que surtan mucho efecto. Lo que realmente recomiendan los especialistas es mucho más sencillo (en apariencia por lo menos), y consiste en todo lo contrario: intentar no pensar en nada. Poincaré, el gran matemático francés, era una de las muchas víctimas del insomnio y confesaba que éste le provenía de no ser dueño de parar su actividad mental, ya que los muchos problemas que tenía en su cabeza se habían adueñado de él de tal modo que forzaban a su cerebro a trabajar. […] El estudio de los números primos hace mucho tiempo que constituye una verdadera pasión o un objeto de entretenimiento en círculos muy extensos. Hasta cierto punto con razón, porque nos encontramos aquí en un terreno en el que la mística del mundo de los números se nos muestra en todo su esplendor, pero también en parte sin razón, porque es absolutamente imposible que alguien que no esté muy preparado en matemáticas y que además no esté dispuesto a dedicar varios años de su vida a estos estudios, llegue a ningún resultado importante, general y exacto. La verdad es que incluso los especialistas en la materia, entre los que ha habido pensadores de primera clase, en el curso de los dos últimos siglos no han logrado llegar en los problemas fundamentales a ningún resultado decisivo. […] Creo con esto, amigos lectores, haberles puesto en guardia contra esta celada que representan los números primos, que me parecen más propios para prolongar la vigilia que para conciliar el sueño...