Racionalización y oposición obrera (1930)
Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsEs evidente que la racionalización de los métodos de producción, a que afanosamente se ha entregado el capitalismo, halla frente a sí una seria, aunque ineficaz, oposición del proletariado. Sin embargo, se puede asegurar que esta oposición obrera a lo que es la manifestación del progreso científico, cuyo primer resultado es el progreso material de la sociedad capitalista, no es un hecho que se produzca sistemáticamente, como casi siempre se quiere dar a entender con el fin de presentar al proletariado como enemigo del progreso y de la civilización. Si se analiza el hecho con toda imparcialidad se ve que, lejos de ser sistemático, es un hecho instintivo, de prevención contra el uso exclusivo que el capitalismo, como clase, hace del progreso mecánico y de todos los inventos humanos. Para condenar la oposición obrera al progreso aplicado a la industria, se ha establecido una paridad entre el proletariado y aquellos pueblos semisalvajes que, según se cuenta, apedreaban el ferrocarril en las primicias de éste. Nadie, por lo visto, ha tratado de saber si esas manifestaciones de incultura fueron un hecho espontáneo de aquellos pueblos o si, por el contrario, aquellos pueblos fueron impulsados por el fanatismo religioso de sus pastores espirituales, que en cada maravilla científica querían ver una obra de Satanás. De cualquier manera que sea, la paridad no puede ser establecida sin incurrir en falsedad a sabiendas de que se incurre en ella. Lo cierto de la oposición obrera a cada nueva manifestación del progreso mecánico es un motivo no menos cierto: que la máquina viene a suplantar el brazo del hombre -y en este caso la máquina cumple un fin social y humano que sabe a bendito- y como consecuencia, según moral de la sociedad capitalista, a acenturar la concurrencia en el mercado de brazos. La expansión de la mecánica, según la forma unilateral de explotación en nuestros días, implica desocupación de brazos y, por consiguiente, depreciación de los mismos, e implica el hambre y la miseria del proletariado; lo que, en cierto modo, confirma la tesis de Henry George cuando augurara que al mayor progreso material de la sociedad capitalista correspondería una mayor miseria del proletariado. Y el hecho es tan cierto, que por el mismo se justifica la oposición obrera al progreso de la maquinaria y a los métodos de racionalización de la producción, cuyos efectos son idénticos y siempre perjudiciales al interés de clase de proletariado. […] El proletariado no participa de los beneficios de los progresos científicos, antes bien al contrario, él es la primera víctima, y de ahí su oposición a lo que, libre del monopolio del capitalismo, algún día llenará un fin social altamente humano.