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Fútbol, el opio del pueblo

La noche de anteayer, en la que todo el país se quedó en casa para ver el partido, nos demostró, una vez más, que el fútbol es el verdadero opio del pueblo. Porque el futbol actúa de un modo muy parecido al opio: con un subidón breve, embriagador y engañoso.

Es cierto que quien más, quien menos, todos los Gobiernos hacen del deporte (pasivo, televisivo) una herramienta ideológica para construir una efímera unión nacional y una fuente de gloria moderna y barata. Gloria de cartón piedra, de decorado de tramoya.

En efecto, en todas partes cuecen habas. Pero, como decía Juan Gelman, en algunas cuecen solo habas... y en España cocemos muchas, pero muchas habas.

El fútbol español está subvencionado por cuatro vías diferentes:

Primera. el hecho de que el Estado no reclame a los clubes el pago de las deudas millonarias que tienen con Hacienda y con la Seguridad Social.

Los equipos de Primera División acumulaban en enero de 2012 una deuda de unos 595 millones de euros a Hacienda; más aproximadamente 7 millones a la Seguridad Social. No incluimos a Real Madrid, Barça, Athletic de Bilbao ni Osasuna, que no están constituidos como sociedades anónimas deportivas.

El 85% de esa deuda está aplazada en virtud de diferentes acuerdos alcanzados con la Agencia Tributaria. El 15% restante está en ejecución o recurrida.

La diferencia entre el trato que se da a los clubes y al resto de empresas o ciudadanos del país resulta realmente insultante. Si una pequeña empresa debe dinero a la Seguridad Social, es embargada casi de inmediato.

Segunda. Las subvenciones directas de ayuntamientos y comunidades autónomas a clubes.

Dos millones de euros al Racing de Santander desde el Gobierno cántabro. Dos millones de euros recibe el Xerez del Ayuntamiento... Y así, muchos equipos regionales o locales.

Tercera. Los apoyos de las televisiones autonómicas, pese a que sus partidos ya se emiten por televisiones privadas.

Canal 9 daba 30 millones al año al Valencia; 25, al Villarreal; y 12, al Levante. Telemadrid pagaba 60 millones de euros a Real Madrid, Atlético de Madrid y Getafe; no es de extrañar que la cadena este en quiebra. Canal Sur paga unos 600.000 euros al año a los equipos andaluces de Segunda.

Cuarta. Las escandalosas recalificaciones de dudosa legalidad de terrenos deportivos que han permitido a los clubes españoles hacer auténticos pelotazos con la reventa de esos terrenos.

Negocios redondos cuyos beneficios no son capaces de concretar siquiera sus propios impulsores. El entramado inmobiliario-especulativo-corrupto de los clubes de futbol españoles es realmente impresionante.

Atención a las recalificaciones ilegales para pelotazos millonarios.

Valencia: Pelotazo del Mestalla. 100 millones de euros. El Ayuntamiento y la Generalitat Valenciana (PP) concedieron al Valencia en el 2004 la recalificación para viviendas y comercios de Mestalla.

Así, el Valencia vendió nueve torres de dieciséis alturas y una zona comercial. Ganancias por encima de los 500 millones de euros. El Valencia sacó limpios al menos 100 millones de euros.

Levante Unión Deportiva: 52 millones y subiendo. El otro equipo de Valencia, el Levante, obtuvo en 2002 la recalificación de parte de la parcela del estadio. Allí levanto un complejo hotelero y una galería comercial, con los que gano 53 millones de euros.

Real Murcia. 200 millones de euros. Jesús Samper, presidente de Murcia Club de Fútbol, adquirió por 9 millones de euros (precio de saldo), 2 millones de metros de suelo rústico que parecía imposible recalificar. Pero nada es imposible para el PP murciano. Samper construyó allí un nuevo estadio, un enorme centro comercial y un campo de golf con los que ha ganado unos 200 millones de euros.

Real Zaragoza: 20 millones de euros. El Ayuntamiento de Zaragoza, del PSOE, recalifico las oficinas del club para levantar un edificio de doce alturas en el que construir cien viviendas, ninguna de ellas protegida. El club ingresó unos 20 millones.

Sevilla y Betis: entre 50 y 60 millones de euros. El Ayuntamiento del PSOE aprobó en noviembre del 2003 recalificar dos terrenos al Betis y al Sevilla.

Los clubes obtuvieron beneficios de 30 millones cada uno gracias a la reconversión para usos comercial de parte de sus terrenos.

Real Madrid. Las torres galácticas, un pelotazo de 500 millones de euros. En 1960 el Ayuntamiento expropió una parcela de 141.961 metros cuadrados para que el Real Madrid tuviera un campo de entrenamiento.

El club lo compró por 11.000.970 pesetas. Cuando en el 2000 Florentino Pérez accedió al cargo de presidente el club consiguió convertir en edificables los terrenos. En sus cuentas, el Real Madrid reconoce un beneficio extraordinario de 501.886.000 euros por la operación.

Last but not least: en Cataluña, el Barça y el pelotazo que nunca fue. Miniestadi, 250 millones de euros. El Ayuntamiento de Barcelona aprobó en 2010 la recalificación del Miniestadi. El resto, ya lo conocen los lectores: el plan está suspendido.

Y es que resulta evidente que se están tomando medidas de promoción del fútbol para distraer a la sociedad de la gravedad de la crisis. Los gestores del sistema alimentan desesperadamente con el fuelle de la ignorancia las cortinas de humo que atemperan los ánimos.

La Eurocopa funciono bien y millones de personas no dudaron en salir con la banderita a festejar no se sabe muy bien el qué. Y más tarde, el propio Rajoy despedía a la delegación olímpica con un discurso tan demagógico como cursi que aprovechó para hacer un paralelismo entre el sacrificio de los deportistas y el de su Gobierno.

A día de hoy el fútbol ya no es deporte. Es un espectáculo que más que diversión es maniobra diversionista.

En resumen: poco pan y mucho circo.

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