ABANSD’ARA

¿Quién ganó la guerra fría?

De Batalla (Barcelona, 1948-2012) a La Vanguardia (21-XI-2009). Avui fa 30 anys queia el Mur de Berlín. En el 20è aniversari d’aquell esdeveniment Batalla va publicar un cicle que tancava aquesta peça. Dilluns vinent, el Col·legi de Periodistes acull un acte amb l’enunciat ‘El teló no era d’acer’, títol d’un altre article de Batalla, ja reproduït en aquesta secció

Los guionistas de Los Simpson hace tiempo que resolvieron el enigma del fin de la guerra fría. En un episodio emitido años después de la caída del Muro, los guionistas plantearon un diálogo en el que el delegado ruso ante la ONU se refería a su país como “la Unión Soviética”, a lo que el delegado estadounidense replicaba extrañado: “¿La Unión Soviética? Creía que la Unión Soviética había desaparecido”. “No. Eso es lo que nosotros queríamos que creyerais”, contestó el ruso. Tal vez sea eso lo que piensa Vladimir Putin, aunque los historiadores occidentales siguen discutiendo sobre quién ganó la guerra fría o sobre si la Unión Soviética falleció de causas naturales. ¿Quién tuvo la culpa de la desaparición de la Unión Soviética, que para Putin fue la peor catástrofe geopolítica del siglo XX? ¿Ronald Reagan con su guerra de las galaxias? […] El historiador John Lewis Gaddis, considerado una autoridad en la materia, ha escrito que “Reagan fue un genio”, igual que “otros visionarios” como Juan Pablo II, Lech Walesa y Margaret Thatcher (The cold war: a new history, 2005). Pero Zbigniew Brzezinski, consejero de Seguridad Nacional de Jimmy Carter, ha ridiculizado este veredicto. “En su versión más simplista esta interpretación de la historia podía llegar a adoptar la forma de un cuento de hadas”, ha escrito Brzezinski en Tres presidentes (2008). Y si no fue obra de un solo hombre, ¿la ganó Estados Unidos? Arthur Schlesinger jr., asesor de John F. Kennedy, rebatió esta idea en una entrevista concedida a este corresponsal en 1995. “La guerra la ganaron las democracias. La guerra fría se ganó porque el comunismo llevó a la Unión Soviética a un desastre económico, político y moral. Los que realmente la ganaron fueron los disidentes en el interior del imperio soviético”, afirmó. […] Un mes después de la caída del Muro, Kennan sentenció: “Creo que habría sucedido antes si no hubiéramos insistido en militarizar la rivalidad”. Nitze abogó por la militarización por considerar que Estados Unidos se estaba debilitando. ¿Quién, pues, acertó? ¿El rearme estadounidense endureció a Moscú, como temía Kennan, o fue el rearme el que derrotó a los soviéticos? […] Para Thompson, la simbiosis de Kennan y Nitze fue la que derrotó a los soviéticos. […] Pero Nitze, en una entrevista concedida a este corresponsal en 1995, admitió que “[…] Fue la Unión Soviética la que se derrotó a sí misma”. Veinte años después, ¿qué lecciones cabe extraer de aquel gran debate? Básicamente, dos. Primero, que Reagan, pese a su retórica incendiaria, no utilizó la fuerza, sino el diálogo y la diplomacia. Y, segundo, aunque los peligros sean ahora distintos, el realismo de Kennan se hace imperiosamente necesario, como escribe John Gray en Misa negra (2008), ya que “tratar con el terrorismo y la proliferación armamentística no es una tarea para misioneros o cruzados”.

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