Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsDe l’entrevista de Manuel del Arco (Saragossa, 1909 - Barcelona, 1971) a Agustí Pedro-Pons (Barcelona, 1898-1971) publicada a La Vanguardia Española (18-III-1971) amb una caricatura del metge feta pel periodista. Tots dos van morir ara fa 50 anys. El pròleg a la Història de la Premsa Catalana de Torrent i Tasis mostra un Pedro-Pons expert també en hemerografia.
Fui, mejor dicho, seguía siéndolo, uno de sus últimos pacientes. Ya no está. Cuando fui a él le dije: “Haga de mí lo que quiera, estoy malo y confío en usted”. Respondió: “Te curaré, te trataré como si fueras un hijo mío”. La diferencia de edad no era para tanto; pero me consta que me quería mucho. He dicho millones de veces, quizá despectivamente, sobre la clase médica que yo acudía a los amigos míos que además eran médicos y los pocos que han cuidado de mi cuerpo lo son. Pero Pedro y Pons, cuando se enteró que yo le buscaba, se alegró, diciendo: “Ya era hora de que viniera a mí, amigo Del Arco”. Esto es: él se consideró más amigo mío que yo de él. Me arrepiento por ello. No tengo ánimos, porque todavía convalezco y aún no he salido de casa para esforzarme en buscar frases elogiosas del primer hombre de ciencia que teníamos. Pero sí quiero recordar esta larga entrevista que publiqué hace veintitantos años y que resume su vida y su obra. […] El doctor Agustín Pedro y Pons vive en un confortable piso, en una céntrica calle barcelonesa. Hogar, despacho y biblioteca; mejor dicho, bibliotecas. El médico está rodeado de libros por todas partes. Libros científicos y libros para su entretenimiento. Es un gran coleccionista de revistas; conserva colecciones enteras de publicaciones satíricas, […] Muy cuidadoso, guarda admirablemente encuadernadas estas reliquias que sirven para distraerse y con las que él se acuesta, sirviéndole de “enjuague para quitarse el gusto de los libros profesionales y prepararse su sueño”, según declara. Me ha citado a las once de la noche, hora muy buena para esta confesión. Nada ni nadie nos turbará la intimidad. Le he pedido sinceridad, y él está dispuesto a dejarse ver... […] -¿Qué tal estudiante fue? -A los 10 años inicié el bachillerato y los dos primeros cursos fueron un fracaso, con dos suspensos en matemáticas. A los 13, me cambiaron al colegio Cervantes, donde encontré mi ambiente: nada de disciplina, podíamos salir a la calle y yo me iba al paseo de San Juan, donde en lugar de jugar me sentaba en un banco a estudiar; llegaron los sobresalientes, e incluso hice dos cursos en uno. […] -¿Fue buen alumno en la Facultad? -Sí, y además en la forma en que yo concebía el estudio de la medicina, que consistía en desprenderme de la Facultad en gran parte, matriculándome libre y pasar todo el día en el Hospital de la Santa Cruz y en la biblioteca de la Academia de Ciencias Médicas. […] -Cuando terminó la carrera ¿qué hizo? -Estudiar 7 años más a costa de mis padres para saber más y ganar las oposiciones en 1927. Mi mayor éxito: el Tratado de Patología Clínica Médica hecho con la colaboración de más de 30 autores. […]