Josep Maria Baget Herms, 1992

La emoción en estado puro

Peces històriques triades per Josep Maria CasasúsLa expresión en directo de los propios sentimientos es hoy en día una de las claves de la “televisión reality” y de todo un conjunto de espacios que con medios más o menos legítimos pretenden implicar emocionalmente a la audiencia a través del testimonio en vivo de los protagonistas que relatan los hechos ante las cámaras. La búsqueda de la emoción, de las lágrimas furtivas o del sollozo se hace evidente en este tipo de emisiones de las que, dentro de una cierta contención, “Quién sabe dónde” podría ser un buen ejemplo, aunque a veces sus responsables tratan de resistir a esa tentación del acoso del equilibrio emocional de los personajes. La emoción imprevista aparece, sin embargo, en contextos bien diferentes y en su edición del pasado domingo el “TN Migdia” vivió uno de esos momentos cuando su conductora Anna Lafau no pudo dominar su emoción al leer la noticia del fallecimiento del poeta Valerià Pujol, que había sido su maestro y amigo. No es la primera vez que se producen situaciones de este tipo en la propia TV3, donde la noticia de la muerte de Lluís Diumaró y sus compañeros produjo gran conmoción en sus servicios informativos y, yendo todavía más lejos, cabe recordar la voz quebrada de Enric Calpena cuando le correspondió anunciar la repentina muerte del primer “home del temps” de TV3, Antoni Castejón, noticia que llegó a la redacción pocos minutos antes de la puesta en antena del “Telenotícies”. Las emociones -alegrías y tristezas- son sentimientos humanos, y por tanto absolutamente respetables, que nos recuerdan de alguna manera que la lectura de noticias no es un ejercicio puramente burocrático o una cuestión de dicción clara e impersonal. Ahora que tanto se habla de la credibilidad de los comunicadores, la emoción de Anna Lafau (que se ha caracterizado habitualmente por una gran sobriedad y tranquilidad ante las cámaras) constituye una muestra pura y sin duda dramática de esa credibilidad. Ni el más avezado de los profesionales fabricantes de emociones habría conseguido esos resultados.