Federica Montseny 1936
12/12/2019

Los pescadores de río revuelto (1936)

Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsLos comunistas han dado un mitin en el Gran Price de Barcelona, en el que ha hablado La Pasionaria, diputada por Oviedo. Todo esto estaría muy bien y no tendríamos nada que oponerle, si Dolores Ibarruri no se hubiese permitido hablar en nombre del proletariado asturiano y no hubiese hecho incluso afirmaciones tendentes a demostrar que las masas de Cataluña obedecen a las voces de mando comunistas. En una palabra, si ante la galería no se hubiese dado la sensación de que el comunismo de Estado es una fuerza efectiva, real en España, susceptible de orientar movimientos y de arrastrarlos por los caminos trillados desde Moscú. […] No es que lamente la adquisición de una fuerza hecha por las circunstancias y más artificiosa que real. Lo que lamento, y conmigo habrán de lamentar todos los anarquistas y todos los obreros de buena voluntad, es la constante tendencia comunista al aprovechamiento de todas las situaciones y la falta absoluta de discreción y de decoro político que les ha caracterizado. Educados en una escuela peligrosa: la de ese maquiavelismo leninista que no vacila en los medios, con tal que ellos estén justificados en un fin revolucionario -precepto ignaciano también- nunca han demostrado temor ni respeto ante escrúpulo alguno. Al producirse los hechos de octubre [del 1934] y antes en el período de incubación revolucionaria en las masas socialistas que representó la Alianza Obrera, los comunistas, exiguos en calidad y en número en España, fueron adquiriendo personalidad proletaria y personalidad política. Una vez esta personalidad adquirida, confundirse con la turbamulta de candidatos del Frente Popular, les ha sido más fácil que a Ángel Pestaña, otro “déclassé” al fin situado en un sillón parlamentario. Nosotros no les discutiríamos ni sus malabarismos políticos ni su multiplicación en la calle y en los actos públicos, donde, mediante un ensayo sabio de coros aullantes, consiguen hacerse notar y fabricar una multitud imaginaria, si no viéramos demasiado claramente a donde van. […] Los pescadores en río revuelto han de guardar para sí los escamoteos hábiles y los juegos de prestidigitación, mediante los cuales de un sombrero vacío se sacan unas cuantas actas. La Pasionaria, excelente mujer, muy simpática cuando era una buena obrera de Somorrostro, pero lamentablemente echada a perder por los que la llevaron en hombros en Madrid, antes y después de las elecciones, ha de tener bastante discreción y bastante habilidad para no ostentar representaciones que no le han sido conferidas: los obreros catalanes y los obreros asturianos aspiran a algo más que a ver cumplidos los programas del Frente Popular. ¡Pobres de todos, si no aspiraran a otra cosa! […] ¡Cautela, cautela y tacto!, clamaba sin cesar San Lenin. ¿Habremos de ser nosotros los exhumadores de sus sabios preceptos y de su política de masas?