ABANSD’ARA

De qué color es el Elefante Azul (1998)

De Vázquez Montalbán (Barcelona, 1939 - Bangkok, 2003) a El País (1-III-1998) sobre la plataforma de socis del Barça que qüestionava la gestió de Josep Lluís Núñez (Guriezo, Cantàbria, 1931 - Barcelona, 2018), president del club entre el 1978 i el 2000. Va morir avui fa un mes. Set dies després d’aquest article, Núñez guanyava el referèndum forçat per l’Elefant Blau.

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Núñez sabe que no puede confiarse demasiado. Núñez intuye que tal vez sea inevitable pero no indiscutido y que no despierta solidaridades inquebrantables de largo recorrido. Acaba de ganar unas elecciones presidenciales por paliza, pero sólo con el aval de un 20 por ciento de los asociados: el 80 por ciento restante se reserva el derecho a la batalla del pañuelo ante cualquier factor de crisis. El presidente ha captado la sutileza sadomasoquista del talante nacional y tal vez haya llegado a la conclusión de que el público que le rechaza lo necesita para permitirse el gustazo de rechazarle. Aceptado como inevitable pero jamás aclamado suficientemente, Núñez es un experto en establecer relaciones de interdependencia que hasta ahora le han permitido durar en el poder más que Felipe González o Jordi Pujol. Los ingredientes fundamentales de su elixir son: populismo proteccionista hacia las peñas, es decir, hacia los militantes activos, y telecontrol mediático desde la autoridad que le da encabezar la principal iglesia laica y la más importante formación civil de Cataluña. Ahora espera la moción de censura para consolidarse, confiado en la tendencia a votar lo malo pero conocido que se ha instalado en las sociedades civiles afectadas por lo político y lo mediáticamente correcto. Por primera vez, Núñez, y lo que representa, parece desconcertado ante la naturaleza de la criatura que se le enfrenta, incluso ha permitido que sus escribidores traten de satirizar sobre el sexo de la bestia. ¿Elefante o elefanta? Otro misterio es el color. ¿De qué color es el elefante azul? Si las pasadas elecciones pudieron reflejar la lucha entre los constructores y los vendedores de pisos, dentro de la más pura pluralidad posmoderna, el elefante azul no parece marcado por ninguna ideología o estrategia político-social definida. […] Núñez se encuentra ante un grup de presión complejo y de momento descabezado que no tiene por qué desaparecer al día siguiente de la moción de censura y que puede ir desarrollándose según las fluctuaciones de la neurosis colectiva ante los resultados deportivos. […] Desde el recelo resabiado de un hombre que se siente inevitable pero nunca asumido del todo, el presidente Núñez escudriña la piel del elefante azul para adivinarle el color; mientras hará todo lo posible para que el mercado político y mediático catalán le permita perpetuarse entre periódicas zozobras. Aunque tal vez este elefante haya crecido demasiado, infiltrado por las rendijas dejadas por una táctica del fuera de juego pillada en un momento de exceso de confianza.