La última marcha de Luther King (1968)
Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsCada año empieza antes el movimiento reivindicatorio de la población negra de Estados Unidos. Al principio fue una revolución de verano, pasó pronto a brotar en las semanas de la primavera ya avanzada, y este año se inicia cuando no hace mucho que hemos salido del invierno. […] El movimiento se amplía, se profundiza y se radicaliza. Pero no sólo es una cuestión racial la que se plantea, sino que en el fondo son unos problemas económicos, sociales y políticos los que la familia negra quiere resolver. […] Es un problema de estructuras lo que está en cuestión. El famoso sociólogo y economista sueco Gunnar Myrdal ha comentado esta situación norteamericana diciendo que un “Plan Marshall interior” para mejorar la situación de los negros no serviría más que para acrecentar el antagonismo de los blancos pobres contra los negros. La única solución, según Myrdal, radica en la integración completa y en una ayuda igual concedida a todos los pobres. Ahora bien, los negros forman mayoría entre los pobres de Estados Unidos, con toda la relatividad que la palabra pobre tiene allí. […] Es inútil que en el movimiento se empeñen en buscar “fuerzas subversivas teledirigidas”. El célebre escritor católico americano Thomas Merton, monje trapense en el convento de Nuestra Señora de Getsemaní, denuncia esas fábulas evasivas: “Identificar el movimiento negro de liberación con un complot inspirado por los rojos contra la democracia occidental es un subterfugio decididamente grotesco, que condena a quienes lo utilizan a permanecer absoluta e incurablemente ignorantes de lo que ocurre en realidad. Naturalmente es un hecho aceptado en todo el Sur: en Alabama, en Mississippi, en Georgia, en Luisiana, se cree como dogma de fe que “todas esas «molestias causadas por los negros» han sido fomentadas por agentes comunistas”. Una comisión presidencial nombrada el pasado verano para ese fin -dirigida por el gobernador de Illinois, míster Otto Kerner- ha asegurado en el informe presentado a Johnson: “No hay ninguna prueba de conspiración”. Es más, las conclusiones de esta encuesta reconocen que las revueltas se deben al “descontento económico y social de la población negra”. La muerte de Luther King probablemente exacerbará a muchos negros. Resulta fácilmente previsible que un gran sector de la población negra que hasta ahora era partidaria de las manifestaciones pacíficas, pase a partir de ese asesinato a engrosar las filas de Carmichael, Brown y otros líderes del Poder Negro. Han sido doce años de duro batallar los que ha encabezado el doctor King, desde la marcha integracionista de Montgomery (Alabama, en 1956), pasando por la marcha sobre Washington, (1963) y hasta la marcha que ha acabado con su vida. Ha caído este negro corpulento uno de cuyos principios morales proponía “sacrificar mis deseos personales para que todos los hombres sean libres” [...]