ABANSD’ARA

La emancipación económica

La emancipación económica
Baldomero Argente 1917
29/01/2017
2 min

Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsQuienes deseen oponerse a un suicida y anacrónico recrudecimiento del proteccionismo en nuestra economía deberán combatir con ardor la idea, predominante ya en el elemento director de España, de que hemos de aspirar a la “independencia económica” de nuestra patria. Me parece como frase, vacía; como ideal, absurdo; como aspiración, imposible; como propaganda, perniciosa. Ningún pueblo, por dilatado que sea su territorio y variadas sus aptitudes, puede lograr la independencia económica. Esta parte substantiva de este anhelo dominante en lo espiritual, es la convicción de que podríamos, mediante un inteligente esfuerzo nacional, si no librarnos totalmente del yugo económico que otros países nos imponen, disminuir nuestra subordinación, aflojar los lazos de nuestra dependencia, alcanzar un mayor grado de autonomía en las actividades productoras, en una palabra: emanciparnos relativamente hasta aquel punto que permitan las condiciones naturales de nuestro suelo, las circunstancias sociales de nuestro país y los rumbos y exigencias de la civilización que substituya a esta que va encontrando fosa y sepultura en las hondas trincheras de los frentes de guerra. […] Contra el peligro de confundir las conveniencias parciales con las colectivas, debemos prevenirnos ahora en nuestra marcha, vacilante e incierta, hacia la relativa emancipación económica a que nos es lícito y casi obligado aspirar. Nada más equivocado que esta afirmación corrientemente aceptada como inconcusa: “Que el bien de todos es un compuesto del bien de cada uno”. Tan errónea es como esta otra: “Que la riqueza de la nación es la suma de la riqueza de cada uno de los nacionales.” ¡De cuántos desaciertos políticos y aun de cuántas catástrofes sociales debieran responder esos dos desatinos económicos! Hay riquezas del individuo que no lo son para la colectividad. He aquí un español muy acaudalado; tiene una gran fortuna invertida en hipotecas, en préstamos, en deuda del Estado. ¿Quién negará que para él, cada uno de los elementos de su fortuna son un artículo de riqueza? Sin embargo, para el conjunto del país no lo son. Si en un minuto de desprendimiento abrasa todos los títulos representativos de su fortuna, ese hombre será más pobre; pero la riqueza de la nación seguirá intacta. La conveniencia general no puede ser la resultante de la conveniencia particular. […]

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