ABANS D’ARA

Las Fiestas de la Merced de 1902

Las Fiestas de la Merced de 1902
Arturo Llopis 1951
23/09/2020
2 min

La tria de J. M. CasasúsLas Fiestas de la Merced del año 1902 se caracterizaron por el triunfo de la lámpara incandescente -el nombre de bombilla eléctrica aún no había hecho fortuna entre nosotros. Barcelona de principios de siglo hizo un esfuerzo, pesado para el erario público y un tanto abrumador para los vecinos, para animar en aquellas fechas septembrinas la ciudad de punta a punta y honrar a su vez a la Virgen Redentora de Cautivos que había destronado de su alto patronazgo barcelonés a la juvenil Santa Eulalia, sacrificada por el prefecto Daciano. En 1868, la Merced fue declarada Patrona de Barcelona por la Santa Sede. En octubre de 1888 se hizo más: la barcelonesa Virgen fue coronada canónicamente en medio de grandes honores y festejos. […] A principios del año 1902 se empezó a trabajar de firme para celebrar unos festejos poco menos que desconocidos, pues, desde que se instituyeron las Fiestas de la Merced en 1871 hasta aquel año, solamente se habían celebrado nueve veces. [...] El 1902 no fue para los barceloneses un año de gracia ni mucho menos. Don Práxedes Mateo Sagasta -que tenía que morir un año más tarde-, supo sortear con cierta habilidad la difícil situa-ción financiera y religiosa; en cambio, no pudo, o no supo, solucionar el problema social que en Barcelona había adquirido una extraordinaria virulencia, hasta el extremo de culminar en una dramática huelga general en la que, en una sola jornada se registraron más de 30 muertos, perturbación que Ramón Casas, plasmó en un impresionante lienzo: la Carga, barcelonísima tela que por un extraño destino museístico se admira hoy en el nuevo e idílico Museo de Olot. En 1903 -año de la proclamación de Alfonso XIII- murieron en Barcelona el doctor Robert y mosén Jacinto Verdaguer, cuyo entierro presidió el conde de Romanones en nombre de don Alfonso. Para este entierro la “vox populi” dice que el conde tuvo que pedir prestados el chaqué y el sombrero de copa, por haberse dejado ambas prendas en Madrid. En un ambiente lleno de resquemores, con infinidad de pequeñas y grandes huelgas en puerta, con un importante núcleo de obreros sin trabajo, pese a ciertos choques que con frecuencia se producían en el seno del Consistorio barcelonés, choques más abundantes en chispas que en fogonazos, se efectuaron las fiestas septembrinas de la Merced. […]

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