“Patria y región”
Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsP atria y región, así se titula un libro publicado en La Coruña por don Salvador Golpe, y que en el certamen de Lugo de 1896 obtuvo el premio que el difunto ex ministro don Manuel Becerra ofreció al que mejor tratara el tema que dicho título indica. […] Definir la patria es hablar de lo inefable -dice con perfecto sentimiento del asunto el apreciable autor gallego-. El Estado -añade- no es la patria. El Estado es un organismo político, accidental, transitorio, modificable en el transcurso del tiempo, y puede estar formado por gentes de una sola nación o de parte de ella, o por un conjunto de varios países, naciones y razas. La patria, en cambio, es una entidad natural, inamovible, inalterable, cuyo concepto forma el hombre en su espíritu, y no se halla a merced de vicisitudes ni trastornos. Encierra en sí una solidaridad que no se pacta, que, naturalmente se establece, que no se consigna en códigos ni tratados, y para su ejecución no se necesitan más ministros ni más jueces que el amor y la con- ciencia. Si la Patria fuese el Estado podría suceder que un hombre tuviera hoy una patria y mañana otra, según fuese la bandera del vencedor: el francés de ayer sería el alemán de hoy; el español de hoy sería el yankee de mañana. […] En la atmósfera del centro político de España hay algo que, a los que se dejan penetrar por ella, les inhabilita para sentir estas cosas, aunque su inteligencia las comprenda y su voluntad quiera orientarse hacia ellas. […] En España, lo único que hay vivo en punto a regionalismo es el nacionalismo de algunas de las provincias que, por haber formado parte de antiguos Estados independientes, o por llevar en su fondo una levadura diferencial de raza, o por su posición geográfica y caracteres y relaciones que de ella derivan, o por todas esas cosas a la vez, se sienten con espíritu distinto del que anima al Estado político español, y se creen con aptitudes para gobernarse por el propio, más en armonía con el movimiento social moderno. Y para estas provincias nacionalistas es sumamente difícil y delicado formular un programa regionalista concreto; y sobre difícil y delicado, tal vez inútil. ¿Pretenderán asimilar su espíritu al del centro político, ejerciendo en éste una cierta hegemonía? La asimilación nos parece monstruosa y la hegemonía muy problemática, dadas las aptitudes políticas de unos y otros dentro del sistema político imperante. ¿Pedirán independencias o autonomías particulares? Al grito de ¡sus! ¡a los separatistas! les echarán encima la gran masa del pueblo español. ¿Se contentarán con un programa de amplia descentralización? No lo conseguirán del espíritu político central por las razones que antes hemos indicado; además de que esto entendemos que no bastaría a las necesidades del desarrollo de su genio nacional..