14/07/2020

Una creatividad “comprometida” (1975)

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Una creatividad “comprometida” (1975)

Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsEstá a punto de abrirse la Fundació Joan Miró - Centre d’Estudis d’Art Contemporani. Y va a hacer lo posible para que sea de una manera muy nuestra, muy catalana: con una primordial intención democrática de recibir sugerencias y, por tanto, un cierto rodaje provisional; decisiones colectivas; ninguna solemne declaración programática; nada de triunfalismos... y hasta un poco de ironía y humor (bueno y malo) consecuencia de las variadas coloraciones y puntos de vista que desea incluir y estimular. No podía tener otro comienzo por muchas y variadas razones. La más importante, sobre todo, porque no podía dejar de reflejar que es una obra más de Miró, una más de sus actitudes humanas, de su manera de hacer, en el fondo tan arraigada al espíritu y a determinadas costumbres del país. El mismo azar de las circunstancias parece que haya contribuido a convertir en todo un símbolo esa forma de comenzar: un simple “abrir puertas” y ser, a la vez, un verdadero ejemplo de “obra abierta”. Algo que puede parecer una redundancia pero que, bien mirado, presupone una serie de variados “compromisos” menos ambiguos de lo que, en general, se cree que son los del arte. Contrariamente a lo que algunos suponían, Miró no quiso un museo-monumento estático sólo para albergar a su obra -aunque ya de sí ella legitimara cualquier esfuerzo-, sino que deseó impulsar una nueva e imaginativa voluntad de servicio a su pueblo ante la necesidad de estudiar y fomentar el auténtico arte de hoy y la verdadera estética en general, que no son algo superfluo, sino que afectan más a nuestras vidas, a nuestra supervivencia, de lo que muchos piensan. [...] La trayectoria de Miró es bien conocida. Su nueva obra, la Fundación, ha de llevar pues, ante todo -guste o no guste-, el mismo cuño que llevan todas sus obras y todas sus posiciones personales, que en realidad son la misma cosa. […] No dudo de que interpreto bien el sentir de Miró y de cuantos le asistimos si digo que este homenaje a nuestro gran amigo, desea ser como una demostración de continuidad a aquellos mismos “compromisos” que siempre creímos que debía tener el arte respecto a ciertas actitudes morales, cívicas e incluso políticas. [...] Nos parecía innecesario decirlo así porque estos principios siempre los hemos creído sobreentendidos en toda auténtica actividad cultural. Sin olvidar, claro, que si bien el arte necesita siempre de la moral y de la política para hacerse grande, no creamos, a la inversa, que sólo con “ideas” morales -aunque sean de la mejor buena fe del mundo- o políticas se pueda ya aportar algo de interés al mundo del arte. La “belleza” de la obra de Miró, “materializada” en pintura o escultura con que vamos a celebrar la apertura de su Fundación y la del mismo edificio de Josep Lluís Sert que la acoge, vuelven a ser buena prueba de ello.

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