Pousse-Café (1934)
Peces històriques triades per Josep Maria Casasús-El boxeo, desde el bajo pueblo inglés, ha ascendido hasta la gente refinada. Muchas espirituales damiselas no desdeñan ya este espectáculo. Está, pues, desplazado que el boxeador siga escupiendo en el mismo cubo en que su manager ha de lavarle la cara.
-Los golpes en el boxeo no duelen. Los profesionales lo explican diciendo que son "golpes en caliente". Un gentleman nos ha dado una explicación más satisfactoria: siendo golpes deportivos, que no aluden al honor, no pueden llamarse, en realidad, golpes. Es por esto que no duelen. […]
-Un profesor alemán, primo hermano de esos otros profesores que cada cinco años descubren el microbio del cáncer, trata de fabricar un árbitro trasparente, de mica, que no impida al público la visión de los púgiles.
-El boxeo es un espectáculo estético. Henry de Monterland lo prefiere a los toros, cuyas lentejuelas son una supervivencia romántica. En el boxeo, la fisiología triunfa, como la verdad, sin percalinas. Pero hay algo horrible y desarmónico en el espectáculo: los enormes guantes, que son un barbarismo en la fina silueta del boxeador. […]
-Nos dijo una danzarina: aparte de los puñetazos, ¿qué diferencia ve usted entre un baile y un combate de boxeo?
-Llega un momento en que los púgiles se agarran, y entonces el árbitro pasa por en medio de ellos para separarlos. Claro está que éstos podrían volver a agarrarse en seguida, pero el árbitro se ocupa siempre del ahora y nunca del después. Muy filosófico y muy lleno de presente está ese gesto del árbitro.
-Es absurdo darse la mano con los guantes de boxeo puestos. Tampoco sería natural que los púgiles se saludaran inclinándose, como hacen los toreros ante el presidente. (El torero está vestido de seda y el boxeador desnudo). Yo recomiendo el saludo de Ibiza, que consiste en poner las manos sobre los hombros del contrario. Es un gesto noble, un poco bíblico, lleno de humanidad. […]