En torno a la Liga. Puntualizando
Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsAlas 22.47 de la noche del 23 de noviembre de 1960 el árbitro inglés Reg Leafe silbaba por vez postrera en el Barcelona-Madrid y el pentacampeón quedaba apeado de la Copa de Europa, que por vez primera en seis ediciones de áurea celebración va a desenvolverse sin la presencia del equipo que más la ha prestigiado. […] Del partido me gustaría, ante todo, puntualizar algo que ha sido tan desorbitado, naturalmente por partidismos a veces poco explicables. […] El Real Madrid cayó deleitándonos con las mejores esencias de su juego y haciéndolo mucho mejor que el Barcelona, aunque éste fuera más práctico; el Real Madrid, mereciendo cuando menos el empate, perdió porque no tuvo la suerte a su favor. Pero el Real Madrid no fue derrotado ignominiosamente por Mr. Leafe. Su desgracia estuvo en los pies de Canario, de Puskas y, en el último segundo, de Marquitos; mas no en el silbato del árbitro. […] El primer gol anulado al Madrid, conseguido por Del Sol, vióse precedido por una mano de Canario que el árbitro castigó en su momento y cuya existencia se ha encargado de demostrar la Televisión. […] El segundo gol anulado al Madrid, obtenido por Pachín, lo fue en tan claro fuera de juego que ni aun los más partidistas han intentado reclamar -aunque estoy seguro que, si hubiera sido éste el único anulado, igualmente jurarían su validez como lo hacen ahora con los otros dos- y no ha precisado demostración posterior alguna. El tercer gol anulado al Madrid, conseguido por Di Stéfano, fue logrado por éste en fuera de juego, muy justo, pero fuera de juego al fin y al cabo. En éste, por la inexistencia de prueba documental, […] podrá sustentarse la opinión contraria, que juzgo debe merecer tanto crédito como la mía, pero es inaceptable inventar inexactitudes sobre la situación de un jugador bajo los postes, pues las fotografías demuestran luego que no es así, o sobre la “intención” de Mr. Leafe de concederlo, como si hubiera alguien entre cien mil personas presentes -excepto Mr. Leafe, claro está- capaz de saber lo que el árbitro tenía “intención” de hacer. Todo esto es fácil porque, desde los tiempos de Cicerón, el papel no se ruboriza. Pero personalmente prefiero atenerme a lo que vi y a la rápida acción del linier levantando la bandera y de Mr. Leafe silbando y gesticulando, y considerar bien anulado este gol. […]