ENTREVISTA

"ERC teme ahora que Puigdemont les devuelva las 155 monedas de plata si facilitan la investidura"

Ernesto Ekaizer reconstruye en 'Cataluña año cero' los momentos clave del Procés y el juicio

El hiperactivo Ernesto Ekaizer (Buenos Aires, 1949) publica Cataluña año cero (Espasa), una investigación periodística sobre el Procés y el desarrollo y desenlace del juicio en el Supremo.

¿Qué encontrará el lector en tu libro?

¿Qué claves nuevas encontrará el lector? Creo que hay un esfuerzo por revisitar los hechos a partir de octubre de 2017 a partir de información fresca, nueva.  El libro empieza con una noticia. Al mismo tiempo que se declara la independencia en el Parlament, un funcionario de la Generalitat guarda en el bolsillo lo que es la llave de esa soñada independencia: un pendrive con los 40/41 decretos que teóricamente serán publicados en el Diario Oficial de la Generalitat y harán efectiva esa independencia. A eso de las once de la noche, nuestro funcionario, Roc Fernández, después de custodiar todo el día ese pendrive, espera la orden para concretar la entrega del pendrive en el DOGC, orden que no llegará nunca. Se marchará a su casa. Es el desistimiento. Es la metáfora de una DUI de fogueo. Algo a lo que Puigdemont se había resistido.

En tu libro reconstruyes los diálogos que tuvieron lugar los días clave de octubre de 2017. ¿Qué conclusiones sacas tu del posicionamiento de cada cuál?

Los diálogos de esos días merecen ser examinados en su conjunto. Lo que vemos es a un Puigdemont decidido a convocar elecciones autonómicas, convencido, por los inputs que recibe del lehendakari Iñigo Urkullu y del presidente del PNV, Andoni Ortuzar, que en tales circunstancias Mariano Rajoy no va a aplicar el artículo 155. Pero la actitud dual de Oriol Junqueras -convoca Carles y paga tú la factura de esta fiesta- le debilita en su convicción. Jordi Sànchez es quien mejor me ha explicado en una visita que le hice en Lledoners la interacción psicológica entre ambos.

¿Cuál es?

Puigdemont es una persona que suele dudar pero cuando llega finalmente a una conclusión necesita respaldo. Sànchez me explicó que ese respaldo no lo encontró en Junqueras. Más bien todo lo contrario. Y eso se ve en que Junqueras le amenaza con salir del Govern si convoca elecciones. Imaginemos lo que pasa: estamos a la una o una y media de la madrugada del 25 al 26 de octubre. Y Marta Rovira dice que ERC se irá del Govern. Y Junqueras  anima a Puigdemont a hacer una canutazo esa misma madrugada ante los medios de comunicación y convocar, pero eso sí que no cuente con que ERC seguirá en el Govern. Y esto llega después de que Puigdemont da lo que yo llamaría su “último aldabonazo”. Es cuando le ofrece a Junqueras, a su lado en la mesa, dejarle el puesto de president para que siga él con la hoja de ruta de la DUI. Y Junqueras permanece en silencio. Pero es que hay más.

¿Qué más hay?

Es que hay que analizar la secuencia completa. Porque cuando Puigdemont cambia de opinión, durante la mañana del 26 de octubre -la mañana de las 155 monedas de plata del tuit de Gabriel Rufián, los mensajes que recibe y la gente que avanza hacia el Palau gritando traidor- , Junqueras y Marta Rovira quieren que se mantenga en su posición inicial porque “estos cambios de criterio hacen daño” y porque, dicen,  ya es tarde porque muchos diputados han salido hacia sus pueblos. Lo que más me impresiona es la sangre fría de Junqueras en esa situación. En cambio, las dudas de Puigdemont me parecen normales. Era el quien asumía la responsabilidad. 

¿Hay algún diálogo o frase que te parezca especialmente sorprendente?

Esa escena delante de todos, precisamente, es la más dramática. Nos remite al poder, a Roma y a Grecia, a Shakespeare. Al poder más descarnado, diría.

Visto en perspectiva los papeles aparecen hoy cambiados. Puigdemont era pragmático y quería convocar elecciones y Junqueras presionaba en contra. Ahora Junqueras es el pragmático y Puigdemont el radical. ¿Cómo te lo explicas?

Es mi teoría del "como si". En lo que llamo el "duelo de titanes", entre Junqueras y Puigdemont, a mi modo de ver, se actúa con el recurso del "como si". Junqueras se presenta “como si” estuviera contra las elecciones. Pero la realidad es que quería las elecciones pero no quería convocarlas él y ser corresponsable de hacerlo. Porque era a potestad de Puigdemont disolver el Parlament y convocar. Junqueras no quería ahorrarle ese paso. Incluso cuando ve tan decidido al president sugiere salir y hacer un canutazo. Para que ya no haya marcha atrás. Será el cuidado de la estética, algo que recomienda Santi Vila -posponer hasta la mañana el anuncio por falta de elegancia- lo que hará -al posponer la convocatoria al día siguiente- perder el control de toda la situación.  

¿En qué momento sitúas la ruptura entre Puigdemont y Junqueras?

Es una ruptura larvada que viene de lejos. El carisma de Puigdemont, su capacidad para el regate corto, su instinto de supervivencia, todo ello, desespera a ERC. Puigdemont es la liebre que Junqueras no atina a vaticinar ni a controlar. El 21-D, la ausencia de lista conjunta, hará oficial lo que ya es un secreto a voces.

Mencionas que ha llegado la hora de las decisiones valientes. ¿Qué decisiones valientes faltaron en aquél momento?

El año cero es el año del principio, del comienzo, del inicio, del nacimiento. Por eso, me ha parecido oportuna la cita del filósofo francés Vladimir Jankélévitch del Tratado de las Virtudes. El dice que se "debe comenzar por el principio" y añade que "ese principio de todo es el coraje" y señala que "el coraje es la virtud inaugural del principio".Él explica que la inteligencia nos lleva lo más lejos posible en el camino de la decisión, pero hay cosas que no puede hacer en lugar de coraje. Y esto vale para todos. Para el balance que deben hacer los partidos independentistas y para los partidos políticos constitucionalistas y el futuro Gobierno.

¿Cuáles crees que habría que tomar el independentismo ahora?

No me gusta dar consejos ni editorializar en general. Pero les diría que la realidad es la única verdad.

¿Crees que Mariano Rajoy calibró lo que pasaría si derivaba el conflicto al ámbito judicial?

No, ni él ni Soraya Sáenz de Santamaría. ¿Le cuento una versión pícara que probablemente sea un chiste con sal y pimienta , pero que tiene un grano de realidad?

Adelante.

Cuando empieza los problemas con las euroórdenes en 2018, cuando la instrucción del magistrado Pablo Llarena empieza a sufrir tropiezos, Rajoy coge a la vicepresidenta y le dice. Soraya, oye, tú no me dijiste que este Marchena lo iba a resolver todo de manera impecable, que no me preocupase de nada. Jo, vaya con Marchena.

La respuesta es: Rajoy no calibró que ni la Fiscalía General del Estado iría tan lejos. Soraya, por ejemplo, como apunto en el libro pensaba que Junqueras no debería estar en prisión.  

Tu valoración de la sentencia es muy crítica. ¿Cómo explicas que se optara por la sedición?

En el libro  La novel·la de la rebel·lió, (La novela de la rebelión) que el ARA publicó diez días después de terminado el juicio, destacaba en portada la palabra sedició (sedición). Si algo quedó claro en las 52 sesiones es que  tipo de rebelión era inaplicable. En mi nuevo libro explico que los magistrados se marcharon de vacaciones con el acuerdo de sedición. Y no fue porque querían la unanimidad.

Ah no? Se dice que fue por eso, por alcanzar el consenso…

Pues no. Que querían una sentencia por unanimidad es verdad. Pero no hizo falta ninguna transacción, ningún intercambio de cromos. Porque hubo unanimidad espontánea, por así decir. En la  en la semana del 19 al 26 de junio ya estaba claro: sería sedición. Nadie acusó por conspiración para la rebelión. Y aunque se podría decir que es un delito homógeneo con el de rebelión, planteaba problemas para el principio acusatorio. Estarías condenando por un delito respecto al cual el acusado no se ha podido defender. Además, también para la conspiración se necesitaba el elemento de la violencia. Mis críticas también apuntan a que la sentencia no prueba la sedición. En los diez folios que le dedican vienen a decir que al no ser rebelión pues es sedición.

¿Qué peligros entraña esa sentencia para las libertades constitucionales?

Al no ponderar los derechos teóricamente en pugna, el derecho de reunión y manifestación y el mantenimiento de la paz, y el orden público, la sentencia refuerza la orientación preexistente de carácter autoritario de los últimos años, con la ley mordaza, por ejemplo, dirigida a contener las protestas y movilizaciones contra los recortes sociales. Refuerza también sentencias como la del Supremo de 2015 que condenó a los ciudadanos absueltos en el asedio al Parlament por la Audiencia Nacional. Pero el muro autoritario tiene grietas. Y la sentencia del asedio será anulada tanto por el Tribunal Constitucional como por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) porque hay recursos ante ambos. La duda es quien la tumbará primero. Si el TC o el TEDH. Quizá el TC prefiere esperar que la coz al Tribunal Supremo y a Marchena, que fue el ponente de esa sentencia, la propine el TEDH…

¿España tiene un problema con el poder judicial?

Vivimos en lo que podría llamarse un Estado Judicial. La Gran Recesión, por un lado, con su secuela en el sector financiero, ha hecho desempeñar un papel relevante a la Sala Civil del Supremo que ha dictado sentencias que obligaron a Bankia a devolver l1.800 millones de euros que habían invertido pequeños inversores en la salida a Bolsa. Y la corrupción de los partidos, a su vez, ha llevado a la justicia ordinaria a una investigación interminable. Si a ello le añadimos el procés,por lo que ya hemos visto y los juicios ordinarios que tendrán lugar desde enero de 2020, por un lado, y los procesos de extradición, por el otro, el panorama del Estado Judicial no puede ser más evidente.

¿Qué solución ves, aunque sea a medio y largo plazo, al conflicto catalán?

La idea de Cataluña año Cero desde luego no pretende remitir a un paralelismo con la película de Roberto Rosselini Alemania año cero, que he vuelto a ver antes de decidirme por el título. Pero intenta apuntar que hemos llegado a la zona cero, que ya no puede haber más de lo mismo. Pierre Vilar, el gran historiador francés enamorado de Cataluña y de sus gentes, decía que es necesario “recular”, tomar distancia. Eso no significa ser indiferente. Y al tomar distancia ves que se abre o debería abrirse una larga fase de reconstrucción.

¿Ves a Pedro Sánchez dispuesto a arriesgarse?

Tendrá que definir en qué consiste la fórmula algebraica del diálogo. ERC espera precisamente esa definición. El problema es que los dirigentes de ERC consideran la investidura como un capítulo del duelo de titanes Puigdemont-Junqueras, intentan ver cómo Puigdemont les devuelve las 155 monedas de plata si facilitan la investidura a Sánchez, y calibran lo que ello influirá en las próximas elecciones en Cataluña. Jordi Sànchez ha dicho dos cosas esta semana. Primera, confía en que cuando se constituya un gobierno estable todo sea más fácil. Segunda, que el anticipo electoral en Cataluña solo está justificado para hacer algo distinto. Es que ¿se está haciendo algo ahora? Es que ¿hay un gobierno en acción?

¿Quién crees que debería leer antes el libro? ¿Pedro Sánchez o Quim Torra? 

Los dos lo leerán.

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