El compositor Joaquín Serra
Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsEn la madrugada del domingo día 17 de noviembre falleció en nuestra ciudad el compositor Joaquín Serra Corominas, la figura más relevante en el campo de la sardana y de la música para cobla en general. […] Nació en Peralada el día 4 de marzo de 1907, recibiendo las primeras lecciones musicales de su padre, José Serra Bonal, quien poco antes de morir, en 1939, ya vio hecha espléndida realidad su profecía de que su hijo Joaquín sería un brillante compositor. Trasladado a Barcelona, Joaquín Serra ingresó a los diez años en la Escuela Municipal de Música, siendo discípulo de los maestros Millet, Pellicer y Morera. Nacido en el seno de una familia de músicos, Serra Corominas contrajo matrimonio con la hija del compositor Lloansí, de Peralada, discípulo también de la Escuela Condal de Música de Peralada, y antiguo compañero de cobla de su padre. Aunque cultivó con acierto diversos géneros musicales, es en el campo de la música para cobla donde el nombre de Joaquín Serra pasará a la posterioridad. […] Las sardanas de Joaquín Serra, con todo y su calidad son, por decirlo en términos generales mucho más asequibles al gran público que las de Julio Garreta, dejando a un lado las innegables influencias que en él -como en todo compositor consciente que aspire a algo más que a hacer bailar simplemente- ejerció el genial compositor guixolense. El compositor que ejerció una marcada influencia en la producción juvenil de Joaquín Serra, fue indudablemente Eduardo Toldrà, que por aquellas fechas no se hallaba absorbido por la batuta como ahora, y que con sus sardanas de una acusada personalidad era uno de los autores favoritos del Foment. A esta influencia quizá contribuyera notablemente la circunstancia de que las familias Serra y Toldrà tenían íntima relación por ocupar dos pisos distintos de una misma casa de vecinos. […] Si no hubiera existido la Escuela Condal de Peralada, a buen seguro que ni José Serra ni su hijo Joaquín hubieran sido músicos y con ellos la sardana hubiera perdido dos de sus figuras más eminentes. Por simbólica coincidencia, Joaquín Serra, al igual que el también malogrado Julio Garreta, murió a los cincuenta años, en plena madurez artística y cuando eran de esperar de su pluma muchas otras obras que hubieran enriquecido nuestra música autóctona. […]