ABANSD’ARA

Marte se acerca a la Tierra

De l’article de Màrius Lleget (Granollers, 1917 - Barcelona, 1988) a La Prensa (25-VIII-1956), complementat en aquell diari per la notícia que a l’Observatori de l’Ebre hi instal·laven un radiotelescopi per captar sons procedents de Mart. Quinze anys després -aquests dies en fa 45- la nau soviètica Mars 3 tocava la superfície de Mart. Era el primer aparell humà que hi arribava.

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Marte se acerca a la Tierra en períodos aproximados de 15 y 17 años, que se repiten desde el principio de los tiempos. […] A estas relativas posiciones Tierra-Marte, los astrónomos le dan un nombre que puede prestarse al equívoco (por lo menos del linotipista). Sí, porque se conoce por oposición, el momento en que Marte, el Sol y la Tierra, se hallan en línea recta. Entonces, cuando la oposición coincide con una mínima distancia, el Sol ilumina espléndidamente todo el disco de Marte, que a medianoche (la una, hora oficial) pasa por el meridiano de cada lugar y presenta al ocular del telescopio toda la magnífica redondez de su disco, en óptimas condiciones de estudio. El planeta vecino brillará cada día más en nuestras noches, hasta ser indiscutiblemente la estrella más brillante de todas. Examinada con un modesto telescopio, por estas fechas ya se comienzan a vislumbrar algunos detalles, como sus características manchas blancas en los polos, que corresponden a regiones cubiertas por una delgada capa de hielo auténtico. Con 360 aumentos, Marte presenta al observador otro detalle típico de su morfología: la Syros Maior, inmensa depresión cuya topografía tiene aún no pocos misterios, entre ellos, el de su posible y extraña vegetación. Y, dominando las tres cuartas partes del planeta, el astrónomo observa sus inmensos desiertos, que vistos con el telescopio pierden su color rojizo para transformarse en inmensas zonas de tono amarillo-anaranjado. A veces, hacia el borde del disco se aprecia una tempestad de arena, acaso alguna nube; detalles, en fin, que nos presentan el gran interrogante: ¿Marte es un mundo vivo? […] Esto es lo que importa resolver. No obstante, recordaré que en 1954 el norteamericano Silpher descubrió 500.000 kilómetros cuadrados de algún tipo de vegetación. A nosotros nos parece una vegetación primitiva, pero no debemos olvidar que es de color verde. Lo único que puede asegurarse hasta hoy, es que Marte ofrece cambios estacionales suficientes o una actividad atmosférica capaz de hacernos concebir que, como mínimo, es un mundo donde la vida lucha heroicamente contra un medio cada día más hostil. Pero nunca estaremos autorizados para afirmar que Marte es un mundo muerto, hasta que podamos estudiarlo desde el espacio a bordo de satélites artificiales, hasta que pongamos nuestra pecadora planta sobre su polvorienta superficie.

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