Joffre en la Escuela Militar
Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsEsta mañana, me he agregado extemporáneamente a un grupo de catalanes de París que iban a ofrecer una placa al mariscal Joffre, en conmemoración de algo que me ha pasado por alto. Una mañana de París, de neblina nacarada, de pastosidades finísimas, agudas y suaves. Poca gente por las calles. Los asfaltos mojados. La luz solar, incierta, de color de canela. La torre Eiffel, este lugar común del arte y la literatura de avanzada, energía esbeltísima, fundida su dureza metálica e industrial en el temblor de la niebla. Debajo de sus arcadas inferiores, el Trocadero, de color de chocolate, tenía una gran severidad. […] Hemos subido por las escaleras anchas de la Escuela de Guerra. No queremos describirla ni hablar del antedespacho y del despacho del Mariscal. Estamos en Francia y bastantes veces tendremos que escribir estas palabras: discreción, seriedad, severidad. […] Aparece el Mariscal en el marco de la puerta vestido de paisano, con la roseta de la Legión de Honor en la solapa. Saluda a todos, después de pasar a su despacho, efusivamente. El Mariscal -ya lo sabe todo el mundo- es alto, fornido, un poco cargado de espaldas. […] Se ha descubierto y hemos visto su cabeza -una pirámide de base ancha, truncada, como esas cabezas de los gendarmes del Midi, tan fáciles a los caricaturistas- rematada por un tupé ondulado, rubio todo. El Mariscal tiene la carne de la cara de color de salmón, el bigote y las cejas blanquecinas e hirsutas, los ojos, como adormecidos en la lejanía, de aguas claras. A veces parpadea. A los pocos momentos se realiza la ceremonia. El Mariscal habla bajo y enérgico. Luego, agachado, mira fijamente la placa que ha esculpido Clará y dice con naturalidad: -¡Es curioso! […] Al terminar, aprovechamos el barullo natural para acercarnos al Mariscal. Le preguntamos: -¡Marcha usted mañana a España? -Sí, mañana a las cinco de la tarde. En la frontera tomaremos el directo a Madrid. -¿Cuántos días estará usted en Madrid? -Hasta el jueves o el viernes por la noche, en que marcharemos a Barcelona. De manera que llegaremos a Cataluña el jueves o el viernes por la mañana… [...] -¿Hablará usted en catalán? -Diré nada más que unas palabras en catalán, porque lo conozco muy poco. La única cosa que le puedo decir es que seré muy breve, muy breve… Muy breve siempre. […] Bajamos las escaleras y ya en la calle vemos que la neblina se ha roto un poco. Hace una mañana dulce. La gran rueda de la Exposición gira con lentitud. Encima de la torre Eiffel, ondea blandamente la bandera tricolor, con una gran melancolía.